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Los vinos de paja y su curioso método de elaboración

Los vinos de paja son vinos dulces o de postre, que no requieren de podredumbre noble para concentrar sus azúcares. Antiguamente, cuando la vinificación era muy rudimentaria, se podía elaborar vinos dulces gracias a este método.

Dicho método de elaboración es muy peculiar. Consiste en cosechar las uvas en estado de sobremaduración y luego tenderlas al sol sobre esteras de paja para secarlas. Con el tiempo, se modernizaron las técnicas y el secado de las uvas comenzó a realizarse sobre canastos plásticos, rejillas o tendederos. En lugares aireados y secos, por espacio de tres meses.

Una vez secas, las uvas tienen una importante merma de su rendimiento. Luego de este proceso de deshidratación, la cantidad de vino de paja obtenido es mucho menor a la que se obtendría vinificando las uvas en condiciones normales. Así como el sabor de este vino es extraordinario, su color también es diferente al de los vinos dulces tradicionales. El proceso de secado al sol oscurece los hollejos, por lo que el vino resultante tiene un color amarillo pajizo (otra característica que le da su nombre).

Concentrado en azúcares

Uvas pacificadas

La fermentación de estas uvas es lenta, debido a la gran cantidad de dulce que la levadura debe consumir. El vino resultante llega a tener entre 12º y 14º de alcohol, y una alta concentración de azúcares. Luego, el vino de paja descansa al menos 18 meses en barricas de roble, para completar el proceso de vinificación. Una vez embotellado, este vino tiene un potencial de guarda de 10 años. Originalmente se elaboraban en Francia, Italia, España y Alemania. Hoy en día, muchos países de Europa y Nuevo mundo producen su propio vino de paja.

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