¿Un vino sabe mejor por su precio?

Vino con precio

Es popular la creencia de que, mientras más alto sea el precio de lo que adquirimos, mejor será su calidad. Aunque en la mayoría de las ocasiones este juicio se cumpla a cabalidad, podemos ser víctimas de él.

Por ejemplo, usted tiene dos vasos de vino al frente y se le indica que uno es de una botella con un valor sumamente costoso, mientras que el otro es uno mucho más económico. ¿Cuál cree que tenga mejor sabor? La respuesta más obvia siempre será el vino caro, incluso si ambos son realmente el mismo vino.

La ciencia lo hace de nuevo: el precio influye en el sabor

Vino

Una serie de estudios de imágenes cerebrales de la Universidad de Bonn, Alemania, determinó que el cerebro humano puede “caer en una trampa” al observar la etiqueta del precio de algún alimento, en este caso, un vino.

La investigación se realizó mostrando a los voluntarios una serie de botellas de esta bebida con etiquetas que dejaban ver claramente el costo. Los presuntos precios oscilaban entre 4 y 22 dólares, aunque en realidad todas contenían el mismo vino, de unos 14. Se les hizo probar una pequeña cantidad de cada una mientras se encontraban conectados a un escáner que revelaría imágenes por resonancia electromagnética. Cada participante debía otorgar una puntuación del uno al nueve a cada vino según su sabor.

Como era de esperarse, el vino de mayor valoración se llevó el premio al mejor de la degustación. El análisis de la actividad cerebral determinó que esto se debía a que entraron en actividad dos regiones importantes del cerebro: la corteza prefrontal media y el estriado ventral. Estas dos áreas están especialmente involucradas en la evaluación de las expectativas y la búsqueda de recompensas. El cebero vincula el precio con una mayor expectativa de recompensa, lo cual termina alterando la percepción, en este caso, orientada al gusto.

Liane Schmidt, coautora del estudio, aseguró que “en última instancia, el sistema de recompensa y motivación nos juega un truco”. Los investigadores han denominado a este fenómeno como “efecto placebo de la comercialización” por su semejanza con el efecto placebo en la medicina.

Sin embargo, esto no significa que en todos los casos será posible engañar al cerebro. Bernd Webber, director en funciones del Centro de Economía y Neurociencia de la universidad, asegura que “este efecto placebo tiene sus límites, y si se ofrece un vino de muy baja calidad por 100 euros, no funcionaría”.

Otros estudios también lo han confirmado…

Este video, de un estudio realizado en el Laboratorio de Neuroeconomía Rangel, en Los Ángeles, explica algunos aspectos de este efecto.

Nuestra mente puede jugarnos una mala pasada, sin embargo, la ciencia aparece nuevamente para evitar que “nos vendan gato por liebre”.

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