Tempranillo, multifacética delicia

tempranillo

La uva tempranillo es icónica de los vinos españoles, especialmente de la Rioja y la Ribera del Duero; además de ser extremadamente popular en España, es una uva que ha sabido adaptarse a otros países, como Australia, Estados Unido, Portugal y Venezuela.

Podríamos decir que el tempranillo es una uva muy diplomática; se lleva bien con gran variedad de platos, mezcla bien con otras cepas y produce buenos vinos en lugares muy diferentes.

A pesar de su carácter amable y equilibrado, tiene una personalidad particular; una característica combinación entre notas a frutos rojos y cuero que le da el balance entre la alegría y ligereza de un vino frutal, y la distinción y elegancia de vinos más complejos.

Del mismo modo, su versatilidad la hace idónea tanto para elaborar vinos jóvenes de consumo cotidiano, como para crear los grandes vinos españoles que mejoran con el pasar de los años.

Notas de cata del tempranillo

Los vinos de tempranillo son por lo general de cuerpo medio, de tonalidad cereza con destellos granate; aunque en vinos muy añejados, los colores se suavizan más y se acercan al terracota, haciéndose claro y en ocasiones, con una ligera aparición de sedimento. En estos casos, se trata de un vino que a pesar de su delicada apariencia, aún tiene mucho que demostrar en boca.

En nariz este vino muestra un bouquet delicado que evoca aromas a frutas rojas maduras y frutos secos. También se notan olores a café, tabaco, guinda y grosellas.

Cuando se degusta este vino, puede apreciarse en boca un caldo fresco y franco; especialmente cuando es joven. Cuando se envejece adquiere una textura aterciopelada. Esta varietal es rica en taninos, por lo que se muestra amable y sabroso en boca. Su gusto evoca al chocolate, la vainilla, fresas, moras, grosellas y otras notas silvestres.

Si estás buscando un vino tinto que encante a un grupo muy diferente el tempranillo es tu opción. Con él  encontrarás algo para cada quien; además es acertado para toda ocasión.