Siete vinos blancos ideales para celebrar y acompañar

vinos blancos

Cuando escoja un vino para acompañar con su comida, tenga presente que con una simple palabra, por ejemplo, ensalada, describimos muchos niveles de sabores. Este plato puede tener un sabor suave, si lleva hojas verdes con un aliño ligero y rodajas de huevo. O puede ser una combinación potente, si se compone de tomates e hinojos asados, aceitunas adobadas y queso frito, con un suculento aliño balsámico. Los vinos a escoger para estas ensaladas serían distintos.

Lo ideal es que cuando tenga una comida planifique los alimentos que va a servir junto con los vinos. Sírvalo previamente para que sus invitados puedan probarlo antes de añadir el sabor de la comida a sus paladares.

No existen reglas inflexibles sobre la elección de los vinos. Sin embargo, puede consultarle a un experto cuáles caldos comprar según el menú que vaya a ofrecer. También hay aplicaciones que lo pueden ayudar. Para conocer una de ellas hacer clic aquí.

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De todos modos, pruebe distintas combinaciones y recuerde que existen muchos sabores diferentes dentro de un mismo tipo. Un ejemplo claro es el sauvignon blanco. Al final, la elección del vino es algo personal. Así que atrévase.

A continuación siete tipos de vinos blancos para disfrutar y algunas recomendaciones para acompañar.

Semillón

Varía de color según la época en que se vendimió la uva y la edad del vino. Se embotella como dos vinos diferentes. Las uvas que se recolectan maduras, con sabor a hierba y a cítricos, dan un caldo joven que llena la boca de sabores frescos. Por lo general, se puede beber al cabo de uno o dos años de la cosecha.

El semillón joven también se mezcla con un sauvignon blanco y chardonnay. De hecho, las uvas para semillón que se recolectan temprano, un poco verdes, al principio presentan un sabor muy suave. Luego, con los años, el vino desprende un aroma de miel y vainilla, alcanzando un sabor más fuerte, que recuerda a las nueces.

semillón

Este vino va bien con pescado, aves, verduras y ensaladas, cerdo y conejo. También con platos de pasta con espinacas, postres y aperitivos.

Sauvignon blanco

Este es seco y tonificante, de color paja pálido, con una gran variedad de sabores, desde la hierba recién cortada hasta espárragos y frutas tropicales. Uno bueno debería dar una sensación fresca, casi fría y tener un sabor vivo, que despierte el paladar.

El sauvignon blanco es ideal con ensaladas, verduras, pescados, mariscos y comida asiática, como la tailandesa, china y vietnamita. También armoniza con quesos pocos madurados, aceitunas, anchoas, tomates, espárragos y postres.

Chardonnay

Chardonnay

Robusto y de buen cuerpo, con una gama de sabores que recuerdan al melón y al melocotón cuando es joven; si tiene cierta edad resulta más mantecoso, con sabor a higos y miel.

El chardonnay muchas veces envejece en barriles de madera, como el roble. Si el vino no ha pasado por madera, su sabor es menos intenso. Lo puede acompañar con ensaladas, verduras, carnes blancas, pescados de sabor fuerte, mariscos y quesos blandos.

Riesling

Riesling

Tonificante y limpio, con un sabor ácido a limón que deja la boca fresca y que resulta muy equilibrado. Este vino seco tiene un tono verdoso cuando es joven, así como un aroma floral y cítrico. Si las uvas se recolectan tarde o están infectadas por cepas de botritis, el riesling se convierte en un maravilloso vino de postre.

Lo puede armonizar con pescados y mariscos, platos especiados, ensaladas, comida asiática, pastas con crema, carnes blancas, postres cremosos y frutas.

Chenin blanco

Con un ligero sabor cítrico, este sencillo vino ofrece un paladar seco, suave y completo. Es para tomarlo sin muchas complicaciones, perfecto para una simple comida a base de pescado. Va bien también con mariscos, platos ligeramente especiados, aves y cerdo.

Verdelho

Quizás es el menos conocido para muchos. Posee una textura que pasa muy bien, con sabores florales, cítricos y afrutados. Un vino seco con buen cuerpo. Le va bien con platos de pasta, salsas cremosas, pescados y alimentos fritos.

Espumoso

Foto vía: The Luxonomist

Sin dudas, una buena manera de empezar una comida es con un blanco espumoso, que refresca la boca y produce un ligero cosquilleo en la lengua. La mayor parte de estos vinos se pueden consumir de inmediato. Sin embargo, los que son de cosecha deben permanecer en las cavas hasta que su sabor haya madurado.

Armoniza con los aperitivos, pescado y mariscos. Y, ya se sabe, resulta ideal para beber y brindar en las celebraciones.

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