José Peñín sobre “el mejor vino del mundo”

José Peñín
El especialista compartió su opinión sobre quienes afirman que un ejemplar es "el mejor vino del mundo" / Foto vía: José Peñín / Facebook

José Peñín, uno de los profesionales del vino más respetados de España, comenta que es muy normal en la actualidad leer titulares sobre “el mejor vino del mundo”. Sin embargo, expresa que todo se trata más de una movida para generar mayor interés o más ventas que un criterio real sobre algún ejemplar.

La opinión de alguien que sabe…

Su opinión viene, específicamente, luego de que la revista Wine Spectator, una de las más respetadas en su especialidad, nombrara al vino español Castillo Ygay 2010 como el mejor de su top 100. Lo cual generó que mucho se hablara de dicha botella como la mejor del globo entero.

Para Peñin, el uso de “el mejor vino del mundo” no es más que una exageración de los periodistas que son “ajenos al mundo del vino”. Todo con el “pretexto de que se haga noticia”. “Ocurrió con la Bodega Matarromera hace más de 25 años, cuando alguna agencia informativa publicó que esta marca era el vino mejor del mundo, cuando en realidad obtuvo una medalla de oro en un desconocido concurso vinícola en Turquía”, ejemplifica el especialista.

El creador de la Guía Peñín, de las publicaciones de vino más importantes en España, dice que estos titulares no solo benefician al medio que los comparte sino también, claramente, a la bodega.

“No estoy muy seguro, pero creo que solo en el sector del vino y en la valoración de los restaurantes se abusa de este término tan ampuloso. No recuerdo un titular del ‘mejor coche del mundo’ o aplicado al perfume, al diseño de moda o a cualquier otro bien de consumo”, escribe José Peñín.

Sin embargo, considera que “establecer un concurso con cierta autoridad para elegir el mejor del mundo sería una tarea ímproba y muy difícil de llevar a cabo”. ¿Qué se necesitaría para poder determinar tal estatus para un vino?

¿Cómo determinar cuál es realmente la mejor botella de todas?

José Peñin sobre el vino en Navidad
Entre sus recomendaciones está no servir vinos de alta complejidad durante las reuniones muy multitudinarias

“En primer lugar, no debería haber inscripción de cada bodega, sino una iniciativa por parte del organizador (del concurso) de recoger de las tiendas o incluso de las bodegas las muestras de los 10 vinos mejores de cada país, según la calificación media hecha por prestigiosos prescriptores y guías a partir del puntaje medio que esa marca haya obtenido en los últimos 10 años y repetir la cata tres veces con una diferencia de horas. Un ejercicio que hasta ahora no se ha podido llevar a la práctica”, expresa José Peñín.

¿Por qué el énfasis en la repetición? “Si se repitiera la cata unas horas más tarde, el orden y puntuaciones de marcas sería distinto”, dice. Asimismo, resalta el peso de la subjetividad y algunas condiciones o características (relacionadas con la experiencia) que pueden hacer diferir el criterio entre los catadores:

  • Los catadores que se quedan cortos en la valoración porque sostienen que debe haber vinos mejores, lo cual indica que sus conocimientos de marcas son limitados.  
  • A los que les influyen sus emociones y se pasan.
  • Los que técnicamente y fríamente calculan con gran memoria de haber bebido muchos vinos de diferentes modelos y calidades.

Más consideraciones

Cata de vino / Escupir el vino
La escupidera es un elemento fundamental en una cata de vino

Seguidamente, aborda como los catadores son elegidos, no por la coherencia de su trabajo previo, sino con una intención de globalizar el evento y hacerlo más democrático y diverso. “Esto conlleva a las puntuaciones dispares que pueden alterar el verdadero valor del vino”, añade Peñín.

“Si los resultados de algún catador son opuestos no se aplica la ‘puntuación media’ sino la ‘mediana’, que consiste en eliminar las más bajas y las más altas, lo que reduce en demasía el número de catas coherentes. Si el jurado lo componen cinco personas, como oficialmente está establecido en los concursos internacionales, la responsabilidad recae en tan solo tres participantes”, continúa en su explicación.

“En general, me fío más de las valoraciones personales sin manejar gustos personales de consumo, siempre y cuando descansen en una coherencia y regularidad, valores más importantes que las aptitudes sensoriales del crítico”, expresa. Por último, cree que la organización de un equipo de cata «más homogéneo» es vital para obtener puntuaciones más certeras y reales. «De esta forma, «su criterio sobre un podio de vinos es más creíble», concluye.

También le puede interesar: Los vinos que sorprendieron a Peñín