El delirante y fantástico placer del champán

Champán

Si hay algo que desde siempre ha estado asociado al lujo, es el champán. Y esto viene desde hace más de 400 años. En pleno siglo XVII, antes de que los espumosos asentaran su impronta en Francia, su país de origen, empezó a fascinar a la distinguida sociedad londinense.

Según cuenta la historia, el rey francés Luis XV dejaba que sus amantes lo sedujeran con champán. Esta bebida, que se produce en la región de Champagne (Champaña), está protegida por su Denominación de Origen Controlada desde 1936.  

Este vino se elabora básicamente con dos terceras partes de uvas pinot noir y pinot meunier, y se redondea con chardonnay. Estas variedades crecen en el extremo norte de Francia, en Epernay y Reims, dos ciudades, situadas aproximadamente a 140 kilómetros de París.

Región de Champagne
Amanecer en viñedo de Reims

Estamos ante un espumoso refinado y especial, pero para que se ajuste a nuestras expectativas debemos tratarlo también de esa manera. El cuidado necesario comienza con la compra. En principio, el champán es adecuado para todas las ocasiones y platos, pero en la variedad correcta.

Lo primero que hay que tener presente es que ningún otro vino ofrece una gama tan amplia. Es tan así, que cada productor puede personalizar sus cuvées mezclando variedades de uvas y vinos de diferentes zonas y edades, incluso precisando su propia dosis.

Todo esto se traduce en que podremos conseguir champanes afrutados y aromáticos, frescos o maduros, claros o espesos, dulces o muy secos, jóvenes o desarrollados. Y evidentemente, como en todo, hay buenos, malos, refinados, armónicos, robustos, caros y baratos.

Para cualquier ocasión

Champán

Existen distintos tipos de champán y una de las variedades más apreciadas es el brut sin añada. Allí existen las mayores diferencias entre los viticultores. Es por eso que en este caso siempre será ideal recurrir a un sommelier, a un comerciante especializado o a la propia experiencia.

Este brut es de los más vendidos. Quizás se deba a que, tal como precisa el sommelier venezolano Edgar Frías, “se puede servir en cualquier ocasión y posee la cantidad de azúcar añadida que satisface a todos los gustos”.

El champán constituye un rico aperitivo por sus burbujas, frescura y por su agradable acidez. También hay que agregar que despierta el apetito. “Es de los pocos vinos que va perfectamente desde el aperitivo hasta el pousse café”, señala.

No existe duda alguna de que este espumoso es el acompañante ideal para los frutos del mar: desde un pescado hasta un caviar. Por ejemplo, para Frías “un queso suave, como el mozzarella, es conveniente con el brut por su acidez amigable. Si es un postre, lo ideal sería un semi seco”.

Cómo servir el champán

Champán. Descorchando espumante

El champán debe servirse adecuadamente. Por lo general, su temperatura óptima está entre los 6°C y 8°C. La mejor forma de enfriarlo es en una cubeta cubierta con agua y hielo, donde debe permanecer la botella una vez abierta.

Para Edgar Frías, lo recomendable, mientras se enfría, es que la botella esté prácticamente cubierta con el agua y el hielo, “para asegurarnos que todo el líquido se encuentra a la temperatura deseada”.  

Para un correcto descorche, deben cortarse los anillos metálicos situados alrededor del cuello. Retirar la capucha y los alambres. Lo aconsejable es que la mano izquierda rodee el cuello de la botella, mientras que el dedo pulgar esté en el corcho. La mano derecha va dando la vuelta a la botella entera.

Un robot para rescatar centenario champán de Pol Roger
Foto vía: bridebook.co.uk

Muchos amantes del champán no permiten que el corcho salga despedido, ya que pierde demasiado gas y aroma. “También es peligroso, porque puede salir disparado aproximadamente hasta 65 kilómetros por hora”, comenta.

Al servirlo, la botella reposa sobre los dedos. Tenga en cuenta que el pico no debe tocar la copa. “El champán cae pausadamente en el interior de la copa y cuando comienza a formarse esa porción de burbujas nos detenemos, esperamos a que esta baje, para luego volver a servir más. Lo adecuado es un poco más de la mitad”, comenta el conocedor de vinos y licores. 

Algo que no puede faltar: servirlo en copas de cristal transparente, flauta o tulipán. “Es conveniente tomarla por el tallo para así evitar que la temperatura corporal que pasa a través de la mano no ascienda y perjudique la del champán”, recalca el sommelier Edgar Frías.

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