Guarapo de piña, refresco de antaño

guarapo de piña

Pocas bebidas refrescantes criollas alcanzan la popularidad del guarapo de piña. Entran en él los tres componentes a cuál más económico: agua, papelón y conchas de la mencionada fruta. Moderadamente fermentado y dulzón, es algo así como un modesto vino blanco. Tiene propiedades eminentemente tónicas y digestivas.

Se asegura que el guarapo de poña es maravilloso como estimulante hepático y que el hígado más recargado de trabajo por los efectos del alcohol resucita.

Fuerte y más bien ácido, o sea, con escaso dulce, es magnífico para los disturbios estomacales.

Largos años atrás, antes de que se prepararan los refrescos gasificados, el guarapo de piña era el refresco de mayor demanda. Sólo lograban enfrentársele la chicha de arroz y la de maíz, pero conservando siempre aquél la supremacía. En los mercados públicos, en las pulperías urbanas y en los ventorrillos campestres lucían los mostradores grandes tarros rebosantes de la popular bebida.

Generalmente se le conservaba en pequeños barriles, oloroso a tacho. La numerosa clientela consumía vaso tras vaso, sobre todo en la temporada de calor, cuando la recia canícula tropical reseca las fauces y acalentura el cuerpo. En las galleras pueblerinas, mientras se desenvolvía la pelea entre un talisayo y un camagüey, o entre un marañón y un giro, los apostadores trasegaban cordiales vasos de guarapo.

En los antiguos torneos eleccionarios, en las parrandas rurales, a base de ternera y guasacaca, el guarapo de piña era elemento inmancable. Había pulperos hábiles, poseedores de toda una batería de barriles curados, destinados únicamente a la elaboración del producto.

Todos estaban repletos de conchas de la famosa fruta, tan saturados, que a poco de añadirles agua, comenzaba el proceso de fermentación. El guarapo de piña era casi una industria nacional. Sólo que a nadie se le ocurrió entonces solicitarle protección arancelario reclamando al gobierno pechos fuertes champaña y el soterne.

Extracto del libro Geaografía Gastronómica Venezolana. Ramón David León. Coleeción Cocina Y Vino 

Preparación

Pelar una piña grande y reservar la pulpa para otra receta. Colocar la concha de la piña y 300 g de  papelón rallado en un tarro de vidrio con 2 litros de agua. Dejar fermentar por 2 días, luego extraer la concha de la fruta y refrigerar hasta que se sirva.