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Vinos rosados: Cuatro de Copas cata y puntúa en mayo 2022

Los vinos rosados son cada vez más apreciados por su creciente calidad y muchas bodegas apuestan por ellos.

Hasta no hace mucho, los rosados eran los hermanos pobres de todas la bodegas, elaborados con las uvas que sobraban o, incluso, con las defectuosas. Pero en los últimos años están experimentando una edad dorada, ayudados por su ligereza, su bajo contenido en alcohol y su frescura, que los hace ideales para las estaciones más calurosas.

El plantel de Cuatro de Copas se da una vuelta por España para tomarle el pulso a diversas denominaciones de origen elaboradoras de vinos rosados, con resultados más que satisfactorios.

Cuatro de Copas son: Natalio del Álamo, José Ramón Peiró, Luis Roldán y Albert Solano.

Agradecimiento: El Quinto Vino (Madrid)

Roselito 2021. Bodegas Antídoto. Ribera del Duero. 10 euros

Natural del Valle del Loira e hijo adoptivo de Soria, el francés Bertrand Sourdais se dio a conocer en España a través de Dominio de Atauta. En 2011 se independizó y fundó su propia bodega en San Esteban de Gormaz. Una de las primeras cosas que se propuso fue reivindicar los vinos rosados y, así, en 2013 vio la luz la primera añada de Le Rosé, un rosado de categoría mundial… y precio en consonancia. Este Roselito es su hermano pequeño, que no menor. Con un 70 por ciento de tinta fina y un 30 por ciento de albillo procedentes de viñas viejas cultivadas a 900 metros de altitud, presenta color de piel cebolla y una nariz compleja, con fresillas salvajes, pipas de girasol tostadas, ciruela claudia, albaricoque, algo de cítricos y notas de hidrocarburo.

En palabras de un catador, “recuerda un patio cordobés recién regado”. En boca tiene vinosidad, es amplio, tiene un agradable final amargo, estructura, potencia, redondez y equilibrio. “Esto es un buen rosado” o “tiene una boca de puta madre” fueron algunos de los elogios que mereció un vino versátil que podría acompañar tanto unos contundentes torreznos de Soria con patatas revolconas como un roast beef con puré de patatas Robuchon. Calificación: 8,75/10

Artazuri 2021. Bodegas y Viñedos Artazu. Navarra. 7,75 euros

Artazu es una bodega relativamente joven, fundada en 1996, que sigue la tradición navarra de elaborar vinos rosados utilizando únicamente uvas tintas. En este caso, garnacha procedente de viñedos propios en las localidades de Artazu y San Martín de Unx. Con una capa asalmonada en la que sobresalen los destellos naranjas, el principal aroma es el de rosas recién regadas, al que acompañan frutas rojas sin caer en la chuchería. Al beberlo, comparece vinoso y, según alguno de los miembros del comité, “catado a ciegas y a temperatura ambiente, pasaría perfectamente por un tinto”. Es fresco, lleno y goloso y la boca está por encima de la nariz, lo que “incita a seguir bebiendo”. Combinaría perfectamente con unos sesos a la romana. Calificación: 8,50/10

Rosado de los Abuelos 2021. Pago de los Abuelos. Bierzo. 15 euros

Enología artesanal de calidad. Esta podría ser la divisa de esta bodega leonesa, de cuyo saber hacer ya hemos dado noticia en estas misma sección recientemente (véase cata de tintos del Bierzo). No debe de extrañar, por lo tanto, que su rosado también haya cosechado una de las mejores puntuaciones de la presente degustación. La tinta mencía es una uva generosa que, cultivada y elaborada con esmero, devuelve con creces los esfuerzos y trabajos que invierte en ella el elaborador. Es también el caso de este rosado, cuya nariz, intensa y delicada a la vez, propone al bebedor un festín de fruta, en el que no faltan la fresa ni el fresón, los ecos cítricos, la manzana asada o el melón cantalupo. Si la nariz habla de opulencia, el paladar transmite una tersura que se traduce en un vivo y ágil recorrido sobre la lengua, al que también contribuye su poderosa estructura. Largo y persistente, con excelente recuperación de aromas por vía retronasal. Mientras llega el verano, podríamos sentarlo a la mesa junto a una tortilla con callos a la madrileña. Calificación: 8,25/10

Izadi Larrosa Rosé 2021. Bodegas Izadi. Rioja. 7,50 euros

Gonzalo Antón fundó Izadi (Villanueva de Álava) en 1987 con el ánimo de aportar aires de modernidad a la vetusta y poderosa Rioja, adelantándose a las no pocas transformaciones que vivió la denominación de origen en la década de los 90. Dirigida hoy por su hijo Lalo Antón, la casa es la viga maestra del potente grupo Arte Vino, con viñedos y plantas de elaboración en las principales demarcaciones del vino hispano. Este Larrosa Rosé, procedente de racimos seleccionados de garnacha de altura, marcó un antes y un después de los vinos riojanos de su categoría. Su hermoso y pálido color piel de cebolla ya anuncia su impecable factura, a cargo de Ruth Rodríguez en la enología y Alfonso Carciniega en la viticultura. La nariz conquista al catador con sus delicados aromas a fresilla de Aranjuez (“algodón de azúcar de feria”, en palabras de un catador), matizados por notas florales de espliego y violeta, mientras que en la boca se muestra fresco, lleno y elegante, con una acidez magníficamente integrada que sostiene el conjunto y con un punto de amargor final que le otorga personalidad. Para beberlo con una lengua escarlata. Calificación: 8/10

VInos rosados catados por Cuatro de Copas en mayo 2022
Vinos rosados catados en El Quinto Vino durante la cata de Cuatro de Copas en mayo de 2022 // Imagen: Cocina y Vino

Mart 2020. Caves Gramona. Penedés. 11,50 euros

Gramona es una de las grandes bodegas de Penedés y es conocida fundamentalmente por sus cavas. Pero ello no es óbice para que también produzca interesantes vinos de otras tipologías, como este rosado procedente de agricultura ecológica y elaborado al cien por cien con xarel-lo vermell, una escasa uva autóctona que no es sino una mutación de la tradicional xarel-lo, con piel algo más gruesa y color tirando a rosáceo. Encontramos un vino con color de piel de cebolla pálido que evoca frutas rojas (frambuesa y mora roja), naranja sanguina, piel de nectarina, algo de plátano maduro y chirimoya y cierta mineralidad. El paso por boca es opulento, largo, estructurado y muy glicérico. “Si lo bebes con los ojos cerrados -comentaba un catador- no es un rosado, es un blanco de peso”. Lo acompañaríamos con un rodaballo al horno o un rape a la parrilla. Calificación: 8/10

Paradisuak Janeo 2020. Bodegas Itsasmendi. Bizkaio Tkakolina. 27 euros

Desde la Reserva de la Biosfera de Urdaibi en la que se asienta, Itsasmendi lleva ya un par de décadas revolucionando el mundo del txacolí e introduciéndolo en la modernidad. Para comprobarlo, no hay más que probar el Itsasmendi 7. No contentos con ello, también se atreven con proyectos de mucho más riesgo, como elaborar este rosado de edición limitada (1.200 botellas) cien por cien pinot noir, plantado en 1989. De color piel de cebolla, lo primero que llama la atención es su mineralidad, tras la que se aprecian notas de jínjol, frutos secos (avellana y nuez de Macadamia tostadas), corteza de queso y frutos negros. Una nariz muy diferente del resto de rosados de la cata. En boca es amplio y con una acidez bien puesta, aunque le falta algo de médula. Es muy largo y, como señaló un catador, “camina ágilmente sobre la lengua”. Buen compañero de mesa para un tartar de rubia gallega. Calificación: 7,75/10

Tombú 2021. Dominio Dostares. V.T. Castilla y León. 9,90 euros

Tras su fundación en el último cambio de siglo y su destacado papel en el diseño de los nuevos tintos de mencía de la denominación de origen Bierzo, la bodega Dominio de Tares puso sus ojos en la variedad prieto picudo y fundó en 2004 una segunda bodega en la comarca (también leonesa) de Los Oteros. Dominio Dostares es su nombre, en directa alusión a la casa matriz. De aquí procede este rompedor rosado de viñas plantadas a 850 m de altitud, tras una vendimia manual racimo a racimo, una fermentación en presencia de sus propias levaduras naturales y criado unos meses (entre cinco y seis) en depósito con sus lías. Un modus operandi concebido para resaltar las mejores virtudes de la uva prieto picudo, como una atractiva nariz de frutilla silvestre (mora, arándano, fresas) y flores azules (violeta), amén, en este caso, de unos delicados toques de pera conferencia. Valores que se proyectan en una boca fresca y equilibrada, joven y de buena persistencia, a la que sentaría como anillo al dedo la compañía de unos guisantes lágrima con papada ibérica. Calificación: 7,75/10

Pradorey rosado 2021 fermentado en barrica. Bodega y Viñedos Pradorey. Ribera del Duero. 9,50 euros

Conocida por sus vinos tintos, esta bodega asentada en la localidad burgalesa de Gumiel de Mercado cuenta en su porfolio con dos vinos rosados. Lía, recién salido al mercado, fresco, ligero y goloso, muy veraniego, y este fermentado en barrica, más serio, del que apenas si despacha algo más de 8.600 botellas. Mitad tempranillo y mitad merlot, tiene una nariz “entre compleja y complicada” en la que pudimos apreciar pera de San Juan, algunas especias (canela, paloduz), hierba húmeda y manantío (corujas y berros). En boca presenta una estructura media, con volumen y vinosidad, y se aprecia la presencia de la madera (un pelín autoritaria), por lo que presumimos que le vendrán bien unos meses de botella. Buen compañero para un parmigiano reggiano con al menos dos meses de maduración o para unos caracoles al estilo de la plaza Jeema el Fna de Marrakech. Calificación: 7,25/10

Sinfo 2021. Bodegas Sinforiano. Cigales. 4,50 euros

Imposible dibujar un mapa de los vinos rosados españoles más interesantes del momento sin una incursión en la demarcación vinícola vallisoletana de Cigales, cuyos vinos rosados y claretes siempre han sido más fruto de la secular mezcla de variedades tintas y blancas en el viñedo que de una decisión enológica. Es el caso de este vino de la bodega fundada en 1966 por Sinforiano Vaquero en el municipio de Mucientes, en el que a la dominante tempranillo tinta se suman los abundantes matices que aporta un rico elenco de uvas blancas, encabezado por las variedades albillo y verdejo. Nobles notas vegetales (zarzamora, paloduz, corteza de boj) perfilan una nariz en la que no faltan ecos de frutilla salvaje (fresa, frambuesa) y que abre paso a un paladar gustoso, con una adecuada vinosidad y una notable acidez bien encajada, al que, sin embargo, cabría pedirle algo más de persistencia. Los catadores lo tomarían con unas huevas de choco a la plancha. Calificación: 7,25/10

Montebaco Rosado 2021. Bodegas Montebaco. Ribera del Duero. 8,70 euros

El principal “secreto” de los vinos de Montebaco en la Ribera del Duero no es otro que su voluntad de expresar lo más fielmente posible las características de su finca Monte Alto, situada entre Valbuena y Pesquera de Duero, tal vez los municipios más emblemáticos de la denominación de origen castellanoleonesa. Vinos claramente de terruño, podríamos decir. Aunque la principal variedad de uva de la propiedad es, como no podía ser de otro modo, la tinto fino (el nombre más común de la tempranillo en los dominios del Duero), este rosado, con dos meses de crianza sobre lías en acero inoxidable, ensancha su horizonte aromático con un porcentaje significativo de merlot. Notas de cereza marrasquino, fresa y endrina madura destacan sobre un suave fondo vegetal y balsámico para abrir paso a una boca gustosa (con cierto punto de dulcedumbre) y de gran amplitud, que se resuelve en un largo y cálido final, con cuerpo y potencia más que suficientes para entendérselas con un solomillo al cabrales. Calificación: 7,25/10

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