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Godello: cata de Cuatro de Copas junio de 2022

Godello es una uva y es sinónimo de vinos blancos de moda: la uva godello gana puntos día a día en el parquet del vino blanco español.

No son pocas las grandes bodegas de tintos de Ribera y Rioja que cuando quieren ampliar su gama de vinos ponen sus ojos en esta variedad del noroeste que estuvo al borde de la desaparición a finales de la pasada centuria.

Felizmente recuperados por un puñado de bodegueros y viticultores de la comarca orensana de Valdeorras, los blancos de godello se expanden hoy por el conjunto de las zonas del vino galaico y también por el vecino Bierzo leonés.

Hasta cuatro denominaciones de origen ha conseguido reunir el equipo Cuatro de Copas (Natalio del Álamo, Luis Roldán, Albert Solano y José Ramón Peiró) en su cata dedicada a los blancos de godello.

Agradecimiento: El Quinto Vino (Madrid)

Godelia Selección Godello 2018. Bodegas Godelia (DO Bierzo). 18 €

Un blanco de godello que sólo se elabora en años en los que se produce una rara conjunción de factores naturales y ambientales. Y también una demostración del potencial de la uva godello para la obtención de vinos blancos de magnífica evolución en botella durante años. Es obra de la familia García Rodríguez, fundadora de la bodega que abrió sus puertas en 2009 junto al Camino de Santiago, en la localidad leonesa de Cacabelos.

Cepas bien entradas en años sobre suelos abundantes en arcillas, cuarcitas y pizarras, así como un clima de transición entre atlántico y continental, amén de una crianza de ocho meses en barrica francesa están en la base de la botella mejor calificada por los catadores.

Notas de queso gouda de larga curación, ciruela claudia en almíbar y pimienta verde moluqueña se entrelazan en una personalísima nariz que anticipa un paladar intenso y seco, de gran amplitud y persistencia, cuyo aromático final evoca en algún catador ciertos rasgos de los mejores mostos de la manzanilla de Sanlúcar. Puro carácter atlántico, para sentarlo a la mesa con un morrillo de atún rojo a la brasa. Calificación: 9,25/10

Regueirón 2020. B. Virgen del Galir (DO Valdeorras). 29 €

Emparentada con la poderosa Compañía Vinícola del Norte de España (CUNE) desde 2018, esta pequeña bodega está situada en la localidad orensana de Éntoma (Valle del río Galir), en la parte más oriental de la denominación de origen Valdeorras.

Regueirón es el nombre de la parcela de la que proceden los racimos de godello para este vino, que ha llegado a cosechar recientemente 93 puntos de la archifamosa guía Parker. Suelos de arcilla y pizarra en pendientes de hasta el 40 por ciento de inclinación componen un espacio singular (casi “heroico”) para la viticultura.

Tras una crianza de 12 meses en barrica y otros tres en fudre, este vino blanco de godello cautivó a los catadores con una nariz donde las sensaciones frutales (melón cantalupo, mirabel maduro, melocotón) aparecen matizadas por notas minerales (pedernal) y levemente balsámicas (monte bajo). Aromas que se prolongan en una boca gustosa y amplia, de gran estructura y con una acidez tan potente como bien integrada. Un vino de carácter, para guardar sin miedo en el botellero y para beber hoy con pescados de enjundia, como una anguila ahumada, y hasta con un cocido de Lalín. Calificación: 9/10

Finca Trasdairelas 2020. Joaquín Rebolledo (DO Valdeorras). 16 €

La plena recuperación de la variedad de uva godello fue uno de los hitos del moderno vino español poco antes del último cambio de siglo. En ella tuvo una notable participación la familia Rebolledo, propietaria de 35 has de viñedo y una espectacular bodega subterránea en el municipio orensano de A Rúa.

Trasdairelas es el nombre de una de sus más de 200 pequeñas parcelas y el origen de los racimos que incorpora este blanco de godello. Viñas que se asoman al cauce del Sil desde terrazas ricas en granito y pizarra a más de 700 m de altitud. Un godello vendimiado a mano y fermentado en depósito, donde permanece un tiempo en contacto con sus lías finas, que, desde su primera cosecha, se ha ganado el reconocimiento de los expertos y buenos aficionados.

A los catadores de ‘Cuatro de copas’ les gustó su expresiva nariz frutal (pera de agua, plátano, ecos de piña tropical), fiel a las mejores cualidades de la uva y anticipo de un paladar fresco y rotundo a la vez, de tacto sedoso, largo y con un persistente final repleto de finos aromas. Una urta a la roteña sentaría como anillo al dedo a su poderosa estructura. Calificación: 8,5/10

Dominio de Tares Godello 2021. Dominio de Tares (DO Bierzo). 14 €

Aunque tal vez más conocida por sus tintos de mencía, en esta bodega berciana también hay sitio para los buenos blancos de godello. Como el que nos ocupa, procedente de viñedos de rendimiento contenido (2 kg por planta) situados en el Alto Bierzo leonés, con suelos arcillosos y calcáreos, abundantes en pizarras y esquistos, y con cepas de hasta 60 años.

Fermentado en fudres y barricas de 500 l y criado durante seis meses en contacto con sus lías, el vino exhibe una fragante nariz de fruta fresca (manzana pink lady) y flores blancas (dama de noche), todo ello sobre un incitante fondo cítrico que recuerda el lemongrass o la citronella.

Una atractiva panoplia aromática que abre paso a una boca llena y sabrosa, de firme estructura (como para guardar en el botellero unos meses) y persistente final.

Los catadores -que también degustaron La Sonrisa de Tares, hermano menor en la gama de la bodega y con una valoración de 7,25/10- lo acompañarían en la mesa con un caldero de arroz con bogavante. Calificación: 8,5/10

Pagos del Galir Godello 2021. B. Virgen del Galir (DO Valdeorras). 11,50 €

Un blanco que se proclama ‘vegano’ en la contraetiqueta y que tiene en la fuerza y frescura de su juventud uno de sus mejores argumentos. Los racimos crecen en el viñedo A Malosa, sobre suelos de marcada naturaleza pizarrosa y en pendientes de vértigo que imponen una viticultura artesanal.

A diferencia de su hermano Regueirón, este godello no toca la madera en su proceso de elaboración, sino que se “cría” durante cuatro meses con sus lías en el depósito con el objeto de potenciar sus virtudes naturales.

En la nariz, lo primero que llama la atención es una elegancia contenida que no impide apreciar unas atractivas notas de hinojo y fruta en sazón (manzana fuji) sobre un envolvente fondo de heno recién segado.

Si la sutileza es el rasgo sobresaliente de la nariz, en el paladar el vino pisa el acelerador y se entrega sin reservas. Es intenso y gustoso, fresco, profundo, con una notable estructura y un gran centro de boca…

Todo en armonía, como para servirlo junto a una empanada de berberechos (con harina de maíz) como las que aún preparan en algunas tabernas del barrio de Bouzas, junto al puerto de Vigo. Calificación: 8,25/10

Joaquín Rebolledo Godello 2021. Joaquín Rebolledo (DO Valdeorras). 9 €

Un vino perfecto para iniciarse en los rasgos de personalidad de la uva godello, que se ofrecen en la copa en su versión más pura y varietal. Intensos aromas de manzana verde, albaricoque maduro, paraguaya y algún eco cítrico caracterizan una nariz con pocas fisuras, por no decir ninguna.

A una directa y clara nariz sigue una boca carnosa y fresca, con cierta amplitud y un tacto de seda que acaricia la lengua, sobre la que deja una estela de fragancias que nos remite a la fase olfativa.

Un godello fresco y natural que podría ser el complemento perfecto (o viceversa) de unas zamburiñas a la plancha como las que sirven en el restaurante O Cruceiro de O Grove (Pontevedra). Calificación: 7,5/10

Terras do Cigarrón Godello 2021. B. Terras do Cigarrón (DO Monterrei). 8 €

Si bien la uva doña branca ha sido dominante entre las variedades de su clase en la demarcación vinícola de Monterrei, cada día que pasa cobra protagonismo la godello como apuesta de los viticultores del valle del Támega (tributario del Duero) para la obtención de vinos blancos.

Es el caso de Terras do Cigarrón, elaboradora del godello del mismo nombre en el municipio de Albarellos, muy cerca de Verín y del imponente castillo Monterrei. Sus godellos nacen a 500 m sobre el mar y se vinifican bajo técnicas enológicas de escasa intervención.

Ello explica una nariz franca y muy varietal, con marcadas notas de manzana golden y albaricoque moniquí, sobre un fondo vegetal (tallos verdes, sauce) y balsámico (eucalipto). Poderosa acidez en boca, que le aporta estructura sin adueñarse del conjunto, de más que suficiente amplitud y persistencia. En la mesa haría buena pareja con un revuelto de erizos. Calificación; 7,75/10

Marco Real Godello 2020. B. Marco Real (DO Ribeira Sacra). 14 €

Incursión de la bodega navarra Marco Real (Olite) -brazo vinícola a su vez del pujante Grupo La Navarra- en la Ribeira Sacra gallega y en el pequeño universo (por tamaño, que no por calidad) de la uva godello con un viñedo cultivado de forma manual en la localidad de Doade (subzona de Amandi).

Pronunciadas pendientes que miran al suroeste en suelos cálidos con abundante pizarra están en el origen de este godello.

Criado seis meses en fudre francés con sus lías que hay que escanciar con algunos minutos de antelación para que se abra en la copa y muestre una nariz de notable complejidad, en la que no faltan los aromas frutales (manzana reineta, pera de San Juan, dulce de membrillo), ni ciertas notas mentoladas y florales (tallos verdes, ginesta) que abren paso a un paladar algo tenso aún (pero que irá a su sitio con unos cuantos meses de botellero), con una acidez que impone su presencia en su recorrido sobre la lengua.

Un vino difícil, al que hay que darle un tiempo para que pueda pulir sus rasgos más sobresalientes. Todo un ejercicio de cata. A la hora de comer, unos chipirones en su tinta, ahora que el cefalópodo está en temporada, podrían ser una inmejorable elección. Calificación: 7,5/10

Neno 2020. Viña Somoza Bodegas y Viñedos (DO Valdeorras). 11 €

La propiedad presenta este Neno (o neno: el niño pequeño de la casa, en gallego) como su vino más jovial y expresivo. Para su elaboración seleccionan a mano racimos de diferentes parcelas en busca de una síntesis de los distintos suelos, orientaciones y altitudes presentes en la zona.

El resultado es, tras ocho meses de crianza sobre lías, un vino complejo. Tiene una rica nariz de fruta madura (melocotón, papaya, pomelo) sobre un suave fondo mineral (descrito por algún catador como “bituminoso”) y una boca intensa, de potente acidez bien integrada.

Es largo y persistente y con un final de sensaciones metálicas y un elegante punto de amargor que le permitiría codearse sobre los manteles con una menestra de verduras de primavera. Calificación: 7,5/10

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