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Rioja a examen: cata de marzo 2022 de Cuatro de Copas

Vinos de D.O.Ca. Rioja a examen, una cata recurrente que merece cierta asiduidad dado el prestigio de sus vinos.

La Denominación de Origen Calificada Rioja es una de las más antiguas de España. También es de las más conocidas y reconocidas internacionalmente.

Sin pretender ser exhaustivos, entre otras cosas porque sería imposible, en la cata de marzo de Cuatro de Copas le tomamos el pulso a algunos de los vinos de la D.O.Ca. (tanto clásicos como novedades) que actualmente están disponibles en el mercado.

Cuatro de Copas son: Natalio del Álamo, José Ramón Peiró, Luis Roldán y Albert Solano.

Agradecimiento: El Quinto Vino (Madrid)

Las Parcelas 2019. Badiola. 15 euros Rioja a examen

Badiola es un proyecto que nació en el corazón de Rioja Alavesa en 2018, con el objetivo de elaborar vinos de pueblo y de parcela en los que estén muy presentes “la frescura, la elegancia y la profundidad de aromas que distinguen los vinos de la zona”. Así, tras adquirir una bodega ya existente, Badiola gestiona más de 300 parcelas de viñedo con una edad media de 50 años en las faldas de Sierra Cantabria (Villabuena de Álava, Leza, Samaniego, Laguardia, Navaridas y Baños de Ebro). Y, desde luego, a la vista del grandísimo vino que es Las Parcelas 2019, cien por cien tempranillo, parece que va por buen camino.

La nariz es complejísima y “muy atractiva”: pimiento seco, ahumados, pimienta negra, ñora, sardina de bota, zarzamora, aceituna negra…

En boca comparece con una acidez muy bien equilibrada, es fresco y redondo, tiene esqueleto y resulta “largo, larguísimo”. El precio es un plus añadido. Perfecto para acompañar un marmitako de atún. Calificación: 9/10

Marqués de Murrieta Reserva 2017. Bodegas Marqués de Murrieta. 20,50 euros Rioja a examen

Ubicada al sur de La Rioja Alta y fundada en 1852, Marqués de Murrieta es una de las bodegas clave de la D.O. Su responsable actual, Vicente Dalmau, y la directora técnica, María Vargas, han sabido adaptarse perfectamente a los nuevos tiempos, como demuestra este reserva “destinado a gustarle a la gente de más edad y a los más jóvenes con su combinación de clasicismo y modernidad”. La uva tempranillo, con un 83 por ciento, es la casta predominante, pero también están presentes la graciano (9%), la mazuelo (6%) y la garnacha (2%).

En nariz expresa variedad y complejidad (en palabras de un catador, “aromas de felicidad”): desde notas de coloniales (bacalao y tomate seco) hasta especias (pimienta negra), pasando por cacao, café en grano, brevas, picotas y unos ligeros toques bituminosos y balsámicos. Esto se traduce en un boca redonda, limpia, fresca, aterciopelada, achocolatada y larga. Podría combinar casi con cualquier plato; nosotros nos decantaríamos por un escalope con patatas fritas o unas chuletillas de cordero al sarmiento. Calificación: 8,75/10

Viñas de Gaín 2019. Bodegas y Viñedos Artadi de Laguardia. 20 euros

Pocas bodegas españolas pueden presumir de la solvencia y calidad de Artadi de la familia Lacalle, ya sean sus proyectos en Alicante, Navarra o Álava, como es el que nos ocupa. Viñas de Gaín es un “vino de pueblo” elaborado íntegramente con tempranillo que, añada tras añada, se consolida como infalible. Y la de 2019 no iba a ser menos.

Ciruela negra, pimienta blanca, balsámicos, reminiscencias de polvo de ladrillo y “setas sobre agujas de pino húmedas” fueron los evocadores aromas que le encontramos.

Luego, al beberlo, es seductor: fresco, envolvente, con médula, largo y carnoso, muy elegante. Con un tartar de carne madurada de vaca vieja podría establecer un precioso duelo. Calificación: 8,25/10

El Palacio 2018. Bodegas Luis Cañas. 42 euros Rioja a examen

Más de 50 años lleva esta bodega, radicada en la Rioja Alavesa, a los pies de la Sierra Cantabria, siendo una de las más conocidas y populares de Rioja. El Palacio es un vino de finca en el que la uva tempranillo es la variedad predominante (75 %), acompañada por garnacha (20 %) y “tuneada” con un pequeño porcentaje de la blanca viura (5 %), como se hacía antiguamente en la zona. Catamos la botella número 1.778 de las 4.355 que componen la añada 2018 y nos sorprendió, por encima de todo, el muy agradable puntito picante que presenta en boca, definido como “lo más llamativo de este vino”. Un puntito picante que contrasta con cierta astringencia que, probablemente, se domeñará con más tiempo en botella.

Antes, aromáticamente, el vino se había mostrado fresco gracias a sus notas balsámicas, con recuerdos a natillas con canela y confitura de moras. Nos lo tomaríamos con un guiso de berenjenas con conejo o, aprovechando ese punto picante, con un curry indio no excesivamente potente. Calificación: 8/10

Marqués de Terán Reserva 2018. Bodegas Marqués de Terán. 12 euros

“Lo que viene a ser un rioja de toda la vida, ni más ni menos”, comentó uno de los catadores, al que no hubo otra que darle la razón, porque este tempranillo con 18 meses de barrica (60 % roble americano y 40 % francés) elaborado en Ollauri rezuma irreprochable clasicismo. Notas de cuero, pimienta negra, cacao y hoja de tabaco dan paso a una boca impecable, gustosa y larga, en la que vuelve a aparecer el cacao, al que se suman la vainilla y el coco procedentes de la madera. Ni un solo defecto, oiga. Un vino como éste se merece una comida a la altura, como pueden ser unas también muy clásicas patatas a la riojana. Calificación: 7,75/10

Exopto 2019. Bodegas Exopto. 26,50 euros Rioja a examen

Bodegas Exopto nació en el año 2003 en Laguardia con la intención de poner en valor viñas viejas cultivadas a los pies de Sierra Cantabria y Monte Yerga, a 500 metros de altitud. Su nombre, que significa “desear fuertemente” en latín, ya viene a ser toda una declaración de intenciones. Considerado el alto de gama de la casa, este Exopto reivindica una uva humilde, históricamente considerada complementaria, como es la graciano, que lo protagoniza al 70 por ciento, mientras que, por una vez, la tempranillo es la acompañante. Muy balsámico (laurel y, sobre todo, eucalipto) y con un monte bajo muy presente (tomillo, retama, jara), tanto que llevó a uno de los miembros del comité de cata a afirmar que “recuerda al olor de los pantalones de un cazador cuando vuelve a casa”. De entrada, en boca es fresco, con acidez equilibrada y muy agradable, pero se queda un tanto corto. Podría ir bien con unas verdinas con carabinero o, yendo a la caza de la que hablábamos, una perdiz a la toledana. Calificación: 7,50/10

La Secreta 2019. Bodegas Mitarte. 12 euros Rioja a examen

Treinta años cumple en 2022 esta bodega familiar ubicada en la localidad de Labastida. Allí se vendimian cepas de más de 45 años y su filosofía está resumida en la contraetiqueta del vino: “Las pequeñas mariquitas, con su labor en el viñedo, son presagio de buena cosecha. Nos acompañan durante todo el verano, protegiendo nuestros viñedos de pulgones y otros parásitos… naturaleza, terroir, viñedo, sabiduría, esfuerzo… La suma de todo ello es la base del vino”.

Nosotros encontramos en el vino flores azules (violeta y lavanda), frutilla negra (arándano) y un punto licoroso que se percibe también en una boca algo ardiente y secante, al mismo tiempo que golosa, especialmente de entrada. Un plato bien de gelatina, como un estofado de rabo de toro, le serviría de perfecto contrapunto. Calificación: 7,25/10

El Hombre Orquesta 666-G. Bodega El Hombre Orquesta. 25 euros

Con el dibujo de un macho cabrío se justifica el 666, que hace alusión al número de la Bestia que aparecía en uno de los temas más célebres de Iron Maiden. La G significa que estamos ante un monovarietal de garnacha. Y el Hombre Orquesta es el inquieto elaborador Rodrigo Fernández, que tiene el detalle de citar en la contraetiqueta a los viticultores que le han proporcionado las uvas, Adolfo (Fito) Briñas y Kepa (Fajerito) Labastida. El de fresa (para un catador, en confitura; para otro, evocando un chicle Bazooka, y para un tercero en yogur de fresa) es el aroma predominante, aunque también aparecen el paloduz y un toque de endrina que recuerda ligeramente al pacharán.

Al beberlo comparece licoroso y bien estructurado, con un muy agradable punto herbáceo amargo. Echamos de menos un poco más de persistencia en retrogusto. Unas patatas a la importancia con langostinos le irían estupendamente.  Calificación: 7,25/10

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