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Cerveza, consideraciones básicas que debe saber

La cerveza es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo. Es fermentada a partir de cereal que, específicamente, se elabora desde cuatro ingredientes.

Uno es el cereal, por norma general, cebada malteada aunque también pueden ser otros granos. El lúpulo (en sus múltiples variedades); levadura, que es la responsable de la fermentación; se reproduce en cepas por estilos. Y agua, que representa hasta el 95 % de esta bebida.

Cada uno juega un papel fundamental para su elaboración. Así que conozca el aporte de cada uno de ellos es su proceso.

Cualidades del cereal

Cereal para la cerveza
Los granos son claves para el malteado / Foto: Cocinista.es

El grano aporta cinco cualidades a la cerveza. Uno es el color, cuya tonalidad se verá reflejada en el resultado final. El sabor, en el que el malteado del cereal denota el carácter de una cerveza por encima del lúpulo y la levadura, que desempeñan un rol secundario en este sentido.

Está la maltosa, que es el nombre que reciben los azúcares fermentados derivados del grano malteado que, posteriormente, se transforman en alcohol y dióxido de carbono por obra y gracia de la levadura.

Las proteínas, también procedentes del cereal, contribuyen a formar y a mantener la espuma. Y por último, las dextrinas, que ayudan a formar el cuerpo de la cerveza: sensación en boca, viscosidad y llenado del paladar.

La arqueología y la antropología han arrojado mucha luz acerca de la evolución de esta bebida a lo largo de los siglos por todo el mundo. Hay pruebas y descubrimientos relacionados con su elaboración. De hecho, donde se haya cultivado algún tipo de cereal, los indígenas lo han fermentado para elaborar bebidas similares a la cerveza. Por ejemplo, en Asia utilizaban arroz; en Mesopotamia, cebada; en el norte de Europa, trigo; en América, maíz; y en África, mijo, maíz y sorgo.

Con el paso del tiempo, los cerveceros han ido descubriendo que la cebada era el cereal más adecuado, mientras que otros tipos de grano pasaban a ocupar un rol menos importante. 

El lúpulo, la levadura y el agua  

Lúpulo, ingrediente fundamental para la cerveza
El lúpulo es un ingrediente fundamental para la cerveza / Foto: Sabeer.es

Ahora bien, el lúpulo, proporciona otros atributos esenciales en la cerveza. Uno de ellos es el amargor, esencial para el equilibrio y para compensar la dulzura de la malta. Sabor, aporta otros matices que, a su vez, añaden complejidad a la cerveza. 

Está el aroma, especiado, reflejo de su sabor, derivado de sus aceites esenciales. Un cuarto atributo es la estabilidad. En ese sentido, sus beta-ácidos evitan la contaminación bacteriana y ayudan a conservar la cerveza.

En cuanto a la levadura, cada productor se decanta por una u otra cepa según el estilo a elaborar. Las dos principales en función de la categoría son: Levadura Ale (Saccharomyces cerevisiae), fermentación alta (o en caliente) y levadura Lager (Saccharomyces uvarum), fermentación baja (o en frío).

Por último, la calidad del agua es extremadamente importante, ya que la cerveza contiene entre un 90 y un 95%. Su mineralización puede ser manipulada y ajustada también en función de lo que requiera el estilo que se quiera elaborar. 

Estilos cerveceros

Variedad de cervezas
Hay distintos tipos de espumosas / Foto: 123rf

Todo entusiasta de la cerveza debe saber que las dos categorías principales son las Ale y las Lager. Cada una tiene aspectos básicos que debe conocer.

Las Ale se corresponden con los estilos más antiguos. Se fermentan a temperaturas relativamente templadas por períodos cortos, mientras que las Lager lo hacen en frío durante más tiempo. Las Ale trabajan con levaduras de fermentación alta (flotan y permanecen en la parte superior), mientras que las Lager lo hacen con levaduras de fermentación baja (se hunden durante este proceso).

De un modo genérico, el término cerveza abarca a todas las bebidas elaboradas a partir de la fermentación de la malta. En este sentido, además de las dos categorías principales, existe una tercera que no deja de ser una amalgama de las dos primeras. Se trata de las cervezas híbridas, como puede ser el caso de las fermentadas en frío con levadura Ale o de las que lo hacen a mayor temperatura con levadura Lager. 

Por otra parte, las cervezas de especialidad son prácticamente ilimitadas. Se trata, básicamente de aquellas que han sido elaboradas siguiendo la metodología de un estilo clásico, pero con un nuevo sabor añadido. O a partir de ingredientes fermentados poco habituales.

Conservarla correctamente

Cerveza con espuma
Sírvala siempre con espuma. / Foto: 123rf

Tal cual como los alimentos, la cerveza también es perecedera y puede oxidarse, a excepción de las envejecidas o las de fermentación espontánea. Cuanto más fresca se consuma, muchísimo mejor.  Eso sí, tenga en cuenta siempre que “sus enemigos” son el tiempo, el calor y la luz.

Al comprarla, hay que conservarla adecuadamente para que siga manteniendo todo su sabor y frescor. Ya en casa, asegúrese de que la cerveza esté debidamente refrigerada o templada, dependiendo del estilo. La mayoría deberían servirse a unos 5,5°C (nunca más fría). Sin embargo, algunas suelen servirse a temperatura ambiente.

También debe tener en cuenta que el vaso o la jarra estén limpios y debidamente almacenados. Los recipientes sucios o con algún olor residual pueden arruinar la cerveza y cambiar la percepción que se pueda tener de ella.

Hay una creencia de que servirla con espuma es incorrecto y que nos va a embuchar. Falso, totalmente. Sepa cómo se debe servir correctamente.

Si es de aquellos que la bebe directamente de la lata o botella, límpielas antes. Recuerde que han sido manipuladas y expuestas en el anaquel o nevera antes de su compra.

Comer con cerveza

Cerveza con la comida
La cerveza combina con muchos platos / Foto: Broaden and Build

A pesar de que el vino ha sido la bebida tradicionalmente preeminente en menús y cartas, la cerveza se está haciendo también con un sitio en la mesa. Cada vez más personas y establecimientos están descubriendo su versatilidad.

Aunque no sean reglas universales en sí, podríamos pensar en las Lager como si de un vino blanco se tratara. Generalmente son las más claras y translúcidas, además de ser más bebibles y planas. Suelen estar enfocadas a una audiencia más amplia.

Por su parte, pensaríamos que las Ale son como un tintoFrecuentemente son más oscuras, tienen más cuerpo y personalidad, y abarcan un mayor abanico de posibilidades en cuanto al sabor. Esto, a pesar de que algunas de ellas pueden resultar aptas sólo para los paladares más “entrenados”.

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