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El té, tan legendario como variado

El té es un arbusto de hoja perenne, que crece en zonas montañosas subtropicales y tropicales. Existen miles de tipos y la diferencia consiste en el lugar donde se cultiva, cómo se recolecta y el proceso de preparación.

Podría decirse que es una de las bebidas más populares del mundo. En China se cultiva desde hace más de dos mil años. Siempre se le ha considerado beneficioso: contiene la mitad de la cafeína del café, por lo que es un estimulante suave, que le va muy bien a las personas con fatiga y agotamiento.

Solo, con leche, con limón, caliente o frío, el té aporta algunas vitaminas y es una buena fuente de magnesio y flúor. Tiene un efecto antioxidante y es beneficioso para el corazón. Los taninos que posee (sustancia astringente) tienen un efecto bactericida, que facilita la absorción de minerales como el hierro. También puede ser un irritante para personas que sufren de úlcera gástrica.

Negro

Este tipo de té se ha fermentado por completo y es del color que indica su nombre. Entre las variedades están las de darjeeling, assam, celián y keemun. Cuando se prepara, el agua adquiere un color ámbar más oscuro. Algunos de estos son ahumados, durante el proceso de elaboración, para darles más sabor. Es la variedad que se toma en Occidente.

Verde

Lo utilizan chinos y japoneses desde hace siglos. No está fermentado, se toma sin leche ni azúcar y se prepara secando al sol las hojas tiernas y después pasándolas por el fuego en un wok especial o ligeramente al vapor. La vaporización de las hojas hace que desaparezca el sabor amargo del té. Las hojas deben tener un color verde claro y un delicado sabor. Entre sus variedades está el gunpowder, el lung chin, el Sancha y el gen mai cha.

Oolong

Parcialmente fermentado, es un cruce entre el verde y el negro. Tiene hojas grandes, de marrón rojizo y con puntas plateadas. Es aromático y deja un característico sabor dulce en el paladar.

Blanco

Variedad poco conocida que se encuentra en China y sus hojas no han fermentado. Se utiliza para ocasiones especiales, ya que es bastante costoso. Sus puntas plateadas generalmente quedan erguidas cuando se prepara. Sólo se necesitan pocas hojas para preparar una taza.

Infusiones de hierbas

No se trata realmente de un té y es cada vez más popular. Pueden utilizarse tés fermentados, mezclados con los frutos, flores, hojas, raíces o tallos de plantas secas, o simplemente una combinación de varias hierbas. Estas infusiones se preparan de la misma manera que la de un té y a veces se emplean como remedios naturales. Entre las más populares están las de citronela, manzanilla, menta y frambuesa.

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