El melocotón deshidratado, también conocido como seco y orejón, se obtiene a partir del melocotón fresco mediante un proceso de desecación, con reducción considerable de su contenido en agua. De esta manera, aumenta su período de conservación, obteniéndose un producto distinto, en cuanto a sus características, a la fruta fresca.
Y es que, para lograr esa textura desecada, los melocotones frescos se sumergen en agua fría y caliente, de manera alterna, para facilitar la separación de la piel. Luego, se parten por la mitad y se deshuesan, o bien se cortan en espiral hasta lograr las características virutas. Luego, viene el proceso de desecación en sí, ya sea al sol o en cámaras a 65-70 grados.
El melocotón deshidratado es un alimento rico en fibra, por lo que su consumo contribuye a prevenir el estreñimiento. Al captar agua, esa fibra aumenta el volumen y ablanda las heces, favoreciendo el tránsito intestinal.
Ahora bien, si ayuda a combatir el estreñimiento, quizás surja la interrogante de ¿por qué resulta adecuado su consumo tras sufrir de diarreas y vómitos intensos? Y eso se debe a que contiene una elevada cantidad de potasio, mineral del cual puede haber un déficit tras una enfermedad que genere diarreas y vómitos.
En ese sentido, aunque dada su riqueza en fibra no es aconsejable su consumo en estos casos, cuando estos síntomas ya han cesado, el melocotón seco es un alimento que ayuda a reponer esos niveles de potasio.
Se encuentran todo el año
El melocotón deshidratado se puede conseguir durante todo el año, ya sea a granel o en bandejas y envases con un peso predeterminado. Por lo general se comercializan listos para su consumo. Estos melocotones se pueden conservar en óptimas condiciones durante largo tiempo. Eso sí, debe tener cuidado y evitar que adquieran humedad del ambiente, por lo que es recomendable mantenerlos en un lugar fresco y seco, dentro de recipientes herméticos.
Tenga en cuenta que estamos ante un alimento muy energético, ya que los principales azúcares de su composición son la glucosa y la fructosa. Aparte, también son muy calóricos, por lo que no conviene abusar de ellos.
En cuanto a las vitaminas, es abundante en A, así como en otras del grupo B, sobre todo, B2 y B3. Entre los minerales destaca su aporte de potasio, calcio, magnesio, yodo, hierro y fósforo.
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