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La lechuga es mucho más que agua

La lechuga es una hortaliza que es mucho más que un simple 95% de agua. Contiene vitamina C, beta-caroteno, ácido fólico, algo de calcio, un poco de yodo, una cantidad reducida de hierro y mucho potasio.

Un dato interesante para las mujeres que piensen quedarse embarazadas: deben tener presente que 100 gramos aportan más de la cuarta parte de sus necesidades diarias de ácido fólico.

Existen muchas clases de esta planta herbácea; su valor nutritivo no sólo cambia según el tipo, también depende de la época del año y de si se comen las hojas exteriores, más oscuras; o las interiores, más pálidas. Tenga presente que cuanto más oscura es la hoja, mayor será su contenido en beta-caroteno.

Las lechugas modernas descienden de la lechuga silvestre, muy apreciada por los antiguos romanos. El jugo tiene las mismas propiedades que una clase muy suave de opio y, aunque las cultivadas son menos potentes, poseen algunos de los efectos sedantes de su antecesora.

Por ejemplo, un sándwich con lechuga a la hora de dormir es una alternativa más sana que las pastillas que son para tal fin. Los efectos sedantes de esta hortaliza y del triptofán (aminoácido) que se libera al hacer la digestión de hidratos de carbono, garantizan dormir bien por la noche.

Los herbolarios (personas que recogen o venden hierbas o plantas medicinales) usan extractos de hojas de lechuga para lociones solares y las medicinas herbales se preparan con la “leche” extraída seca.

Tenga en cuenta

Esta hortaliza, que muchas veces es la protagonista en algunas ensaladas, es buena para el insomnio, la bronquitis y como tranquilizante. Es recomendable para la digestión y por ende tiende a ser efectiva cuando hay estreñimiento.

También es aconsejable para la fatiga y anemia, ayuda a disminuir el colesterol alto (es un antioxidante) y regula los niveles de azúcar en la sangre, entre otros beneficios.

Lo ideal es comprar lechugas orgánicas, para garantizar así que estén libres de fertilizantes. Eso sí, tenga cuidado con la savia lechosa del tallo, ya que puede ser muy irritante para los ojos.

Igualmente, con ella puede preparar remedios caseros. Si está nervioso o necesita relajarse, puede hervir un par de hojas en agua y dejar reposar 10 minutos. Luego, se toma una taza de esa agua infusionada y le hará bien.  

Hay quienes para el insomnio ponen a remojar sus hojas con un  poco de aceite y lo aplican sobre la frente unos 15 o 20 minutos. Después remueva y limpie la zona.

Si le salen furúnculos o tiene alguna picada de insectos, lo que debe hacer es agarrar unas hojas grandes hervidas en agua durante dos o tres minutos. Termina siendo una excelente cataplasma. Mientras más calientes se las pongas en la zona afectada, será mejor.

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