La piña le ayuda a mejorar la digestión

La piña

Si hay una fruta tropical cuya pulpa (amarilla o blanca) es carnosa, bastante aromática, jugosa y de sabor dulce, esa es precisamente la piña.

Y es que este alimento ovalado y grueso, obtenido de la planta que recibe el mismo nombre, tiene un contenido en agua muy alto. Su valor calórico es bajo, por lo que esto resulta apropiado en las dietas de adelgazamiento.

La piña facilita mucho la digestión, debido a que en su jugo hay presencia de bromelina, enzima que hidroliza las proteínas de los alimentos. Por ejemplo, quienes sufren de gastritis o dispepsia les es de utilidad.

Ahora, si usted es una persona sin problemas de este tipo, debería consumir una rodaja antes de cada comida. Los expertos recomiendan hacerlo, ya que mejora de forma considerable la capacidad digestiva del estómago, porque estimula la secreción gástrica naturalmente.

También tenga en cuenta que es una fruta ligeramente laxante y normaliza las funciones intestinales. Aparte, activa la función pancreática.

En almíbar no es igual

Piña en almíbar
Foto vía: Distralicon

Aunque es cierto que la piña fresca favorece la digestión, no ocurre lo mismo con la que viene en frasco o lata en almíbar. Y quizás se pregunte, ¿por qué? Esto se debe a que el tratamiento térmico al que se somete a la fruta en conserva provoca la pérdida del efecto de la enzima bromelina.

Al comprarla, trate de que esté madura, pero no demasiado. Descarte si está golpeada. Recuerde siempre que estamos ante un alimento que es muy frágil y bastante sensible a los cambios bruscos de temperatura.

Si está en un lugar fresco se mantendrá varios días. Lo aconsejable es que una vez esté pelada y cortada conserve la piña en la nevera. Eso sí, siempre y cuando esté recubierta. Puede ser en un envase plástico con tapa. Trate en lo posible en no darle largas a su consumo, de manera que mantenga la jugosidad. 

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