La dieta mediterránea

La dieta mediterránea se basa en ingredientes propios de la agricultura local de los países con clima mediterráneo, fundamentalmente España e Italia.

Se resume en reducir el consumo de carnes e hidratos de carbono en beneficio de más alimentos vegetales y grasas monoinsaturadas, una dieta que se complementa con el ejercicio.

Alimentos básicos que la integran

Entre los ingredientes recomendados están las verduras y legumbres, la fruta, el pescado, las carnes blancas, la pasta, el arroz y los frutos secos, además del consumo de vino con moderación. Otro de los productos más recomendados es el aceite de oliva, que gracias al ácido oleico y a sus grasas de origen vegetal disminuye el riesgo de padecer obstrucciones en las arterias, y tiene un alto contenido en carotenos y vitamina E. La dieta mediterránea promueve el consumo de aceite de oliva frente a otros tipos de aceites.

Beneficios para la salud

Los beneficios para la salud que supone esta dieta son más significativos cuando se combinan con el ejercicio físico. El seguimiento de la dieta mediterránea, además de ayudar a controlar el peso e incrementar la sensación de bienestar físico, mejora del funcionamiento de diversos órganos, como el riñón y el corazón. Asimismo, se ha descubierto que la tasa de mortalidad por cáncer es menor entre quienes la practican que en los países del norte de Europa o de América, que tienden a abusar más de comida rápida, los alimentos precocinados y las grasas.

Mucho se ha hablado de los beneficios de esta dieta, que a menudo nos olvidamos de cómo seguirla. La siguiente pirámide será una guía para no olvidarlo.

pirámide dieta mediterránea