El jengibre, prodigioso y multifacético

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Jengibre

Si hay un ingrediente estrella en la cocina asiática, ese es el jengibre, un producto común tanto en platos salados como dulces. Este tallo subterráneo de sabor picante y alimonado, no solo aromatiza, sino que también es utilizado como un remedio eficaz.

Entre sus atributos, está el alivio de la tos y los resfriados. También es ligeramente estimulante. Hay quienes lo utilizan para calmar los problemas intestinales, aparte de ser un gran antiséptico y antiinflamatorio.

A las personas aquejadas de artritis reumatoide les va muy bien si lo consumen regularmente y puede ser un gran aliado si sufren de digestión, pues mejora la composición de la flora intestinal.

Si es de los que sufre de mal aliento, un pequeño trozo mojado en vinagre vendrá muy bien, porque no solo le quitará ese desagradable olor, sino que también su boca estará fresca.

Para mareos y resfriados

Jengibre

Un dato importante: tiene un gran valor en la prevención del mareo que pueden producir los viajes, y en el caso de las mujeres embarazadas, en las náuseas matutinas. En ese sentido, un remedio rápido para frenar esa sensación en hacer una bebida caliente. Solo debe pelar y rallar un centímetro de raíz del jengibre en una taza, le agrega agua hirviendo, se tapa y deja reposar por 10 minutos. Luego debe colarse y agregarle una cucharadita de miel. Bébalo poco a poco.

Otra opción es masticar un trocito de raíz cruda. Eso sí, tenga en cuenta que como su sabor es fuerte y picante, quizás no se le haga tan agradable.

En caso de que tenga un resfriado, una manera de frenarlo en seco, es agregar un poco de jengibre fresco molido en una taza de limonada caliente con miel, al momento de dormir.

Claro está, debe tener cuidado de no abusar en su consumo, ya que en altas dosis podrá generar gastritis. Si es de los que sufre de úlcera, es mejor evitar su consumo, aunque siempre será mejor consultarlo con su médico.

Al comprarlo

Jengibre

Cuando vaya al mercado y busque jengibre fresco, percátese de que la carne esté jugosa, no seca ni mucho menos arrugada. A la hora de prepararlo para cocinar, basta con pelarlo con un pelador de verduras o simplemente cortarlo en trozos con un cuchillo afilado.

La piel del jengibre muy fresco puede retirarse frotándola con los dedos. Para rallarlo, no se de mala vida por sus nudos de forma irregular, simplemente limítese a pelar la parte que necesite, ralle lo que requiera y guarde el resto en la nevera

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