Frío o caliente, ¿cuál es más saludable?

Frío o caliente, sándwich

Decidirse por un plato frío o caliente es una opción que va más allá del gusto. Generalmente, con temperaturas altas se prefiere lo primero, y cuando el clima es más fresco se busca lo segundo. Pero en este paso influyen algunos factores relacionados con la salud que vale la pena conocer.

Frío o caliente

Ensalada

Al comer los alimentos fríos, el estómago trabaja más porque debe calentarlos, procesarlos y luego iniciar la digestión.

Si bien es muy práctico, porque una ensalada o un sándwich resuelven en cualquier momento, se corre el riesgo de que se retarde la absorción de nutrientes.

Cuando las circunstancias obligan a seguir ese camino, endocrinólogos y nutricionistas aconsejan beber algo caliente al final de la comida, como un café, un té o una infusión. Con esta medida, se calienta el contenido del estómago y se facilita su vaciado.

Pero no tanto

Sopa

Con las comidas a temperaturas más elevadas sucede lo contrario. Además de ser beneficiosas para calmar el hambre, porque sacian más, facilitan la digestión.

Sin embargo, si están muy calientes pueden traer consecuencias negativas para el organismo a largo plazo. Así lo dio a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS), que destacó que podrían causar cáncer de esófago.

Luego de investigaciones sobre el posible efecto cancerígeno de consumir café, mate y otros líquidos calientes, los científicos encargados concluyeron que el riesgo residía en la temperatura y no en las bebidas. Aunque el estudio se limitó a los fluidos, no se descarta que ocurra lo mismo con los sólidos.

Lo aconsejable es que tanto la bebida como la comida se sirva a no más de 40-50 grados centígrados, para evitar daños.

Si las circunstancias obligan a que los platos sean sándwiches, ensaladas o pasteles, aparte de que se deben vigilar las grasas y las harinas, se debe procurar ingerir algún caldo o sopa dos veces por semana.

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