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El limón, un poderoso cítrico para mantenerse saludable

El limón es uno de esos cítricos considerados como un gran aliado en la cocina que, entre otras cosas, sirve para sazonar algunos platos y darles un toque extra de sabor. Pero además, el consumo de esta fruta ejerce efectos positivos sobre la salud. Ya tenía fama de curar el escorbuto mucho antes de que se conociese la vitamina C.

Su jugo es poderosísimo. Por ejemplo, puede evitar que se oxide la manzana, prevenir que el coliflor se oscurezca (con solo echar unas gotas al agua antes de cocinarlo) y revivir una lechuga marchita. Asimismo, sirve para desinfectar otras frutas y verduras, y eliminar los malos olores de la nevera. Por solo por citar algunos ejemplos.

Ahora bien, este cítrico contiene 50 mg de vitamina C por cada 100 g y, aunque equivale a más de una dosis diaria, no es la fruta que más contenido tiene como muchos piensan. Posee igualmente pequeñas cantidades de vitamina B y E, pero bastante potasio, magnesio, calcio, fósforo, cobre, zinc, hierro y manganesio.

Los limones activan el sistema inmunológico y son ricos en bioflavonoides, limoneno y mucílago, beneficiosos para el estómago y para los tejidos del aparato digestivo. Su jugo puede servir de estimulante del páncreas y del hígado, y por su actividad antibacteriana, es ideal para hacer gárgaras o lavarse la boca, diluido en agua caliente, cuando se tiene dolor de garganta, úlceras bucales y gengivitis.

De utilidad

Limón

Beberlo con agua es sumamente refrescante e hidratante. Esta fruta se ha utilizado tradicionalmente para tratar infecciones del aparato respiratorio. Tomarse una taza caliente con una cucharadita de miel a la hora de acostarse es un remedio clásico contra la tos y el resfriado.

Tenga en cuenta que el jugo de limón, aplicado con un algodón en lugares donde haya pus, es un bactericida fuerte y eficaz contra el acné.

También es excelente para lavarse la cara, diluido en agua caliente, y puede aplicarse en partes doloridas o erupciones cutáneas, eso sí, siempre que no haya una herida en la piel.

Para aliviar los sabañones, se frota la zona afectada con una rodaja de limón con sal marina gruesa, pero sólo en caso de que tampoco haya una herida en la piel, ya que de lo contrario dolerá.

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