Pelar tomates es una tarea muchísimo más fácil de lo que parece. Esta técnica acelerará el proceso de retirar la piel de este ingrediente. Los tomates pelados son empleados en un sinfín de recetas que van desde guisos hasta confituras.

El tomate es rico en potasio, vitamina C, fibra y carotenoides como el betacaroteno y el pigmento antioxidante licopeno. El consumo habitual de tomate y sus derivados puede ayudar a reducir el riesgo de contraer cáncer de próstata y del tracto digestivo.

Cómo pelar tomates

Lo primero es tener listo el mise en place. Para ello es necesario disponer de dos bowls: el primero con agua hirviendo y el segundo agua con mucho hielo. Listos los implementos, se procede a lavar bien los tomates y hacer una incisión en forma de “X” en el área del pedúnculo.

Se introducen los tomates en el bowl con agua hirviendo y dejar inmerso por tres minutos. Pasado el tiempo, introducir de inmediato en el agua helada. El choque térmico hará que la piel se levante un poco. Valiéndonos de la incisión en el pedúnculo, retirar la piel hacia abajo y listo.

Consejos para conservar tomates pelados

Lo ideal es pelar los tomates justo antes de la preparación en la que se les utilizará, sin embargo no es una regla estricta. Hay diversas formas de conservarlos, ya sea porque te sobren tomates de esa preparación o que prefieras adelantar el proceso.

Una primera opción es guardarlos en conservas. Una vez pelados, se cortan por la mitad y se introducen en un recipiente esterilizado. Introducir tantos tomates como quepan en el envase. Finalmente, rellenar el recipiente con aceite de oliva y conservar en un lugar fresco.

Otra opción es conservarlos en salsas listas, introducir dicho líquido en un envase y congelar.

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