Dinner rush
Foto vía image.tmdb.org

Una noche basta para que se desencadenen diversas situaciones que tienen a la comida como eje principal. Los enfrentamientos entre padre e hijo por sus preferencias culinarias, así como algunas intrigas relacionadas con la mafia, se ponen de manifiesto en la película Dinner rush (Prisa de la cena), escrita por Brian S. Kalata y Rick Shaughnessy, y dirigida por Bob Giraldi.

Louis Cropa (Danny Aiello), dueño del restaurante Gigino Trattoria, se decanta por los platos italianos tradicionales, mientras que su hijo Udo “King” Cropa (Edoardo Ballerini) prefiere la nueva cocina.

Por las distintas mesas desfilan delicias, al tiempo que en la cocina se pone en evidencia el estrés que deben sobrellevar quienes allí trabajan. El resultado de tanto esmero se puede observar claramente en escenas como la que se dedica a la preparación de una langosta sin cáscara y picada en una salsa de crema con sabor a vainilla, con espaguetis fritos utilizados como guarnición. La fotografía es impecable y la historia bastante original.

Recetas que llevan a la gloria

Udo dirige la cocina y experimenta con sus recetas que encantan a los clientes. Por eso cree que debe ser socio del restaurante. Sin embargo, su padre trata de imponer su estilo anticuado y por eso prefiere al sous-chef Duncan (Kirk Acevedo), quien lo complace preparando los platos de siempre que están fuera del menú. Aunque Louis trata a Duncan como a un hijo, no ve con buenos ojos su adicción al juego.

Mientras tanto, en la sala algunos clientes piden y otros se quejan, pero todos disfrutan de la comida. Los personajes surgen y se relacionan de diversas maneras dando vida a una película de la cual es difícil despegarse.

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