lenteja

La lenteja es un alimento milenario. Prácticamente se está comiendo desde que el mundo es mundo. Inclusive, en los relatos bíblicos aparece mencionada varias veces.

Como todas las legumbres, aporta abundantes proteínas y almidón, y es una buena fuente de vitaminas B. También contiene hierro, zinc y calcio. La contrapartida es su contenido en ácido fítico, que dificulta la absorción de dichos minerales.

Tomar una fuente de vitamina C  junto con las lentejas aumenta la absorción de hierro. Aunque son ricas en proteínas, éstas no contienen todos los aminoácidos esenciales. No obstante, con los cereales como el arroz o el pan integral aporta al organismo proteínas completas.

Las más habituales son las rojas, amarillas, verdes o marrones, que se diferencian muy poco en cuanto a su valor nutritivo. De hecho, son las únicas legumbres que no es necesario poner en remojo antes de cocinarlas. Su alto contenido en fibra las convierte en un excelente protector contra el cáncer de intestino y su abundancia en vitaminas B, especialmente niacina, las hace un alimento perfecto para quienes sufren estrés excesivo.

En líneas generales, la lenteja es útil para vegetarianos y diabéticos, y es buena para reducir el colesterol y el agotamiento nervioso. También para la digestión, el corazón y ayuda a evitar la fatiga.

Tenga en cuenta

lentejas

Eso sí, las purinas de las lentejas pueden producir que se depositen sales de ácido úrico en las articulaciones, por lo que su consumo debe ser evitado por aquellas personas que sufren de gota y cálculos renales.

Aparte de ser saludables, son asequibles y muy versátiles. Las puede comer en distintos platos, desde guisadas solas, como acompañante de un arroz, o puede hacer con ellas ensalada, crema, sopa, hummus, hamburguesa, albóndigas, hasta de relleno de aguacate, etcétera.

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