gravy

En más de una ocasión, seguramente ha visto que en los programas de cocina norteamericana utilizan mucho una sustancia denominada gravy, que suelen colocar sobre literalmente todo lo que sirven en el plato. Esta, por lo general, tiene una textura poco espesa y un color marrón con tonos caramelizados.

La salsa gravy no es más que una forma de aprovechar los jugos y la grasa que botan las carnes al cocinarlas. Se toma la sartén, bandeja u olla que se haya empleado para la cocción y se desglasa para aprovechar todos los residuos de la proteína. Eso sí, que no estén quemados. A eso se le agregan más ingredientes para obtener un líquido con cuerpo, sabroso e ideal para humedecer los demás componentes del plato.

Una vez que esté lista, esta salsa se puede emplear como base para otras preparaciones como guisos, estofados, otras salsas, entre otros. Incluso se le pueden agregar ingredientes como vino, hierbas, suero de leche, mostaza y cualquier otro que se le ocurra.

Salsa gravy

Ingredientes (rinde para 2 tazas)

  • 3 cucharadas de grasas y jugos de carne (res, pollo, cerdo, entre otros)
  • 2 tazas de caldo de su preferencia
  • 2 cucharadas de almidón de maíz o maicena
  • ¼ de taza de agua o leche
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto

gravy

Preparación

  • Tomar la sartén u otro utensilio en el que se haya cocinado la carne y desglasar con el caldo. Pasar esto a una olla pequeña y calentar a fuego medio.
  • Mezclar el agua o la leche y la maicena en un recipiente aparte hasta que se  unifique. Añadir el líquido a la olla. Con un batidor de globo, mezclar bien hasta que llegue a hervor. Dejar hervir por un minuto.
  • Sazonar con sal y pimienta. Servir caliente.

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Receta del portal Cooking Classy.

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