Postres privados de harina

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Ponquecitos de avena

No importa cuánto se cuide uno ni cuán saludable sea su dieta ni cuánto se cuide de las harinas. Siempre hay momentos en los que provoca, para cerrar una comida, para ver caer la tarde con una taza de té o incluso para desayunar, algo dulce. El problema es que, en general, la mayor parte de los postres que despiertan las fantasías hasta de las papilas gustativas más disciplinadas, requieren harina, es decir, una carga de carbohidratos que no todos están dispuestos a consumir… sin hablar de esos momentos en los que a uno se le acabó la que tenía en la despensa. Pero cero angustias: hay opciones para darse gusto sin recurrir a las reservas.

Ponquecitos de avena

Muffins

Ingredientes

  • 2 1/2 tazas de avena en hojuelas
  • 1/2 taza de azúcar o 1/4 de taza de azúcar y 1/4 de taza de papelón rallado
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 2 cucharaditas de canela (puede ser una mezcla de jengibre, canela, nuez moscada, clavo)
  • 1 pizca de sal
  • 1 taza de leche
  • 1 taza de puré de auyama (o de plátano, o de cambur maduro machacado)
  • 1/2 cucharadita de vainilla
  • 1/2 taza de pasitas (o chispas de chocolate, o de ciruelas pasas troceadas)

Preparación

Se precalienta el horno a 175 grados centígrados. Se mezclan bien los ingredientes secos. Aparte, se revuelven bien los ingredientes líquidos. Luego, con espátula, se mezclan bien ambas preparaciones. Se añaden las pasitas o las chispas de chocolate. La mezcla se reparte en moldecitos de muffins debidamente engrasados. Se llevan al horno por treinta minutos. Al sacarlos del horno, se los deja enfriar unos momentos antes de desmoldarlos.

Torta sueca de chocolate y vino tinto

Torta sueca de chocolate

Ingredientes

  • 1 taza de mantequilla sin sal
  • 225 gramos de chocolate con 72% de cacao, troceado groseramente
  • 1/3 de taza de un buen vino tinto (el Pinot Noir cuadra muy bien en esta preparación)
  • 3/4 de taza de azúcar
  • 4 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación

Precalentar el horno a 175 grados centígrados. Engrasar y forrar con papel encerado un molde desmontable de 23 centímetros.

Poner el chocolate en un bowl sobre una olla de agua hirviendo, asegurándose de que el bowl no roce el agua. Poner en el bowl el chocolate y la mantequilla y dejar fundir, mezclando ocasionalmente con una espátula resistente al calor. Cuando estén completamente incorporados, agregar el vino tinto, mezclar bien y dejar enfriar brevemente.

En la batidora, mezclar el azúcar con los huevos y la vainilla y batir a velocidad media-alta hasta que esté todo bien incorporado, ligero y esponjoso, y haya prácticamente doblado su tamaño. Luego, con movimientos envolventes, unir con cuidado ambas preparaciones. Verter en el molde ya preparado y llevar al horno por 35 a 40 minutos.

Como esta torta no lleva harina y su cocción no puede comprobarse con un palillo, hay que estar muy pendiente de los tiempos. Además de eso, su textura es pegajosa —en realidad, su nombre en sueco, kladdkaka, significa “pegajoso”.

Se saca del horno y se deja enfriar en el molde sobre una rejilla por 10 minutos, antes de pasarle una espátula o un cuchillo liso por el borde para separarlo bien. Se quita el borde del molde y se deja que siga enfriando sobre la rejilla. Esta torta pierde altura al enfriarse. Si se come tibia, tiene una textura parecida a la de la torta de lava, más fría, parece un brownie. Puede acompañarse con crema batida.

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