Foto: 123rf

A simple vista se cree poder reconocer que un pan artesanal esté fresco a pesar de su apariencia rústica, pero muchas veces el ojo engaña y es ahí cuando viene la mala pasada.

Para poder detectar que se encuentre fresco, hay que entrenar más el instinto. Los sentidos tienen que ponerse a prueba para poder llevarse el mejor a casa, el más fresco y crujiente.

Para reconocer si es verdaderamente artesanal, este debe pesar. Aunque parezca extraño, cuando está fresco el pan es mucho más denso.

Otra forma de reconocer el pan artesanal es tocándolo, sí, su corteza debe estar crujiente y su color debe ser pardo.

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Además de tocarlo y pesarlo, el verdadero secreto está en su base. Cuando esta es completamente lisa, se sabe que se cocinó en un horno de piedra, en cambio si tiene una forma de rejilla por debajo esto es signo de que se cocinó en uno convencional.

Otro factor importante es que debe oler a pan, aunque parezca obvio cuando se ha dejado reposar un tiempo adecuado. Cuando no se realiza este paso el pan no desprende de forma natural su olor característico.

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