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Knishes, un clásico de la cocina askenazí

Los knishes son un bocado originario del pueblo judío, concretamente de los judíos askenazíes. Estos judíos proceden de Centroeuropa aunque, tras los grandes movimientos migratorios de los siglos XIX y XX, estos se hallan en distintos lugares como Israel, Estados Unidos, o Argentina. La comunidad judía askenazi tenía en común, además de varios platos como los knishes, los latkes o los bagels, un idioma: el yiddish. El yiddish que, prácticamente, solo perdura en unas pocas comunidades ultraortodoxas, es un idioma de base germánica con elementos del hebreo y de algunos idiomas eslavos. Los knishes son pequeñas porciones de una masa horneada que se elabora con harina de trigo y se rellena, en su versión más clásica, de puré de patatas. También es posible encontrarlos con rellenos de carne o chucrut, entre otras cosas.
Deliciosos knishes
Deliciosos knishes

Knishes, receta clásica

Ingredientes
  • 2 tazas de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharadita de levadura
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 tazas de cebollas finamente picadas
  • Sal y pimienta al gusto
  • Puré de patatas
  • 1 huevo batido para pintar la masa
Preparación
  • Mezclar la harina, la levadura y la sal en un recipiente grande. Hacer un hueco en el centro de la harina (en forma de volcán) e incorporar los huevos, el agua y una cucharada de aceite. Mezclar todo muy bien hasta que se forme una pasta homogénea.
  • Seguidamente, colocar la masa en un recipiente untado con aceite. Tapar y dejar reposar durante una hora.
  • Mientras tanto, precalentar el horno a 180 ºC
  • En una sartén, calentar el aceite restante, cocinar las cebollas hasta que se cristalicen y salpimentar. Después de conseguir el punto deseado, retirar del fuego e incorporar suficiente puré de patatas como para que se pueda formar una masa y que esta sea maleable.
  • Después de elaborar el relleno, llevar la masa de harina de trigo a una superficie enharinada. Estirarla con un rodillo hasta que adquiera el grosor deseado. Las formas del knish pueden variar, pero lo tradicional es hacer rectángulos del tamaño de un sobre.
  • Posteriormente, con los rectángulos cortados, colocar una cucharada del relleno en cada uno, pintar los bordes con el huevo y doblar las esquinas hacia arriba, recogiendo en el interior todo el puré y formando una especie de paquete. Pintar con huevo y hornear en una bandeja durante 40 minutos.
Tan pronto como acabemos de cocinar, ¡llegó el momento de disfrutar! Bon appetit!! También le puede interesar: Tomás Kalika: reivindicando la cocina judía  

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