El pan de bono o pandebono y su creación están rodeados de varias historias simpáticas que merece la pena rescatar. La versión de Edouard André es la más popular, por estar documentada en el libro América Pintoresca. Habla de un lugar de nombre “El Bono”, entre Dagua y Cali, en Colombia, donde se preparó por primera vez este alimento. De allí el nombre con el cual fue bautizado.

Reseña André que “era consumido por todos. La gente que venía de trabajar compraba para tomar con café, porque fue en esos tiempos en los cuales se empezaba a sembrar mucho café por acá. Todo se bajaba con café”.

Otro cuento narra que un italiano que vivía en Cali salía a la calle gritando, a vender alegre su “pan del buono”, pan del bueno en castellano. Luego de hornear su producto lo promocionaba y eso determinó que la gente lo conociera por ese nombre.

En los ingenios de caña de azúcar

La tercera historia se refiere a una costumbre en los ingenios de caña de azúcar, donde los trabajadores recibían un “bono” para el almuerzo. Éste constaba de un pan y agua y como lo comenzaron a asociar con el bono, de allí derivó su nombre.

Existen además registros históricos que apuntan a Genoveva, la matrona-cocinera  de la hacienda el Bono, como la creadora de esa delicia. Afirman que ella buscó darle más consistencia y valor alimenticio al pan tradicional, agregando almidón de yuca, maíz y queso. Este pan beneficiaba a los jornaleros, ya que se trataba de una comida más fuerte que les permitía aguantar todo el día. Con el tiempo, el famoso pan era llevado a Cali. Allí lo vendían en la Plaza de la Iglesia Santa Rosa, con el nombre de “pan de la Hacienda Bono”.

Lo cierto es que el pan de bono es característico de la región del Valle del Cauca y que Colombia se ha encargado de convertirlo en uno de los amasijos más reconocidos dentro de sus panificaciones. Con él expone la unión de técnicas y productos del viejo continente con la adición de yuca americana.

Receta del pan de bono

Ingredientes

  • 2/3 taza de almidón de yuca o harina de yuca
  • 1/4 taza de harina de maíz precocida
  • 1 taza de queso blanco rallado
  • 1 1/4 taza de cuajada fresca
  • 1 huevo grande

Preparación

  • Precalentar el horno a 200 °C.
  • Colocar en un bol el almidón o harina de yuca, la harina de maíz precocida, el queso blanco rallado y la cuajada fresca. Mezclar con las manos.
  • Batir bien el huevo en un envase aparte y agregar lentamente a la masa. Amasar el preparado hasta que tenga consistencia (como si fuera plastilina).
  • Dividir la mezcla en 12 porciones, engrasar ligeramente las manos (con aceite o mantequilla) y formar bolitas.
  • Colocar en una bandeja para hornear previamente engrasada o forrada con papel parafinado. Hornear de 15 a 20 minutos o hasta que estén dorados por encima.
  • Se pueden servir calientes o incluso congelar cuando estén fríos y disfrutar en otra ocasión.

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