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La burrata, untuoso queso italiano

La burrata es un queso cremoso y ligero proveniente del sur de Italia. Su distintiva forma de saquito lo hace sobresalir por encima de otros quesos. Suele emplearse en la preparación de salsa burrata, ensaladas, como antipasto o con pimienta y aceite de oliva. Esta maravillosa invención italiana es suave y delicada al paladar, con sabores casi dulces. La conjugación de sabores del queso mozzarella y el suero de leche le otorgan tanto carácter, como su distintivo sabor. Por lo general, la burrata se hace a partir de leche de búfala. Al igual que muchos otros alimentos, la burrata fue creada como producto de un accidente. Se dice que sus inventores, simplemente, buscaban una alternativa para aprovechar el sobrante de la producción de mozzarella. El resultado fue esta bolsita de queso que esconde en su interior una cuajada de queso mantecoso. Al ser cortada la burrata, la cremosidad del interior se derrama por el plato, desplegando su sabor. Este queso fresco gourmet puede conseguirse en dos formas: la burratina, una presentación pequeña de unos diez centímetro de diámetro; y la burrata tradicional, que suele venir de unos 400 gramos, aproximadamente. Es importante conservar la burrata en suero de leche hasta el momento en que se va a disfrutar, de otro modo el queso se reseca y pierde sus sabores y características.

Preparación de la burrata

Si bien la burrata puede encontrarse en tiendas, bien merece la pena intentar preparar alguna vez esta delicia italiana. Su preparación requiere de tiempo y paciencia. Lo primero es preparar la cuajada de suero leche, también conocida como “la straciatella”. Ésta se realiza a partir de la unión de leche fresca de búfala, con suero de leche y cuajo de vaca. De esta unión saldrá una masa que deberá dividirse en trozos grandes y dejar reposar por cinco horas. Pasado el tiempo, la masa se combina con suero de leche y se obtiene el relleno de la burrata. El siguiente paso es la elaboración del saquito. Éste se obtiene moldeando y amasando, tanto sea necesario, una lámina prensada de queso mozzarella. Dicha lámina deberá tener, aproximadamente, un centímetro de espesor. Con este queso se dará la forma de saco que, seguidamente, se rellenará con la straciatella.  Con la misma masa se hace un nudo al saco. Finalmente, la burrata debe ser inmersa por unos minutos en salmuera y posteriormente envasada con suero de leche.

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