Croquetas de bacalao

Este pez es tan consumido en Portugal que podría decirse forma parte de la dieta semanal de sus habitantes. Es tan versátil que se puede comer en diversas preparaciones y una de ellas son estas croquetas de bacalao con bechamel. Fáciles de hacer y se pueden servir con cualquier comida.

Croquetas de bacalao con bechamel

Ingredientes

  • 350 gramos de bacalao desalado
  • ¼ taza de harina de trigo
  • 1/8 taza de mantequilla
  • 1 vaso de leche
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 4 ramas de perejil
  • ¼ cucharadita de nuez moscada
  • 3 huevos
  • Pan rallado
  • Una pizca de pimienta negra
  • Sal
  • Aceite de oliva
Preparación
  • Para desalar el pescado, ponerlo en un recipiente con suficiente agua, que lo cubra por completo, tapar y refrigerar durante 36 horas. Cambiar el agua dos veces al día.
  • Pasado ese tiempo, retirarle la piel, las espinas y trocearlo.
  • Verter la leche en una olla y llevarla al fuego. Cuando comience a hervir, echar el bacalao y cocinarlo durante cuatro minutos, retirarlo del fuego y reservar.
  • Picar la cebolla en cuadritos y los ajos en trozos pequeños.
  • Lavar bien el perejil y cortar sus hojas.
  • Colar la leche y verterla en el vaso de la licuadora o en un procesador de alimentos, junto con uno de los ajos picados, y licuar.
  • Desmenuzar el bacalao y agregarlo al vaso de la licuadora con la sal, la pimienta y la nuez moscada. Licuar nuevamente por dos minutos y apartar.
  • En una olla, agregar la mantequilla y una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, incorporar el otro ajo picado y la cebolla, y sofreír a fuego bajo.
  • Cuando comiencen a dorarse, echar el perejil, remover, y luego la harina y mezclar bien hasta que se disuelva. Dejar cocinar durante tres minutos y retirar del fuego.
  • A continuación, añadir el contenido de la licuadora y combinar con unas paletas de madera, hasta que el preparado comience a despegarse.
  • Cuando la mezcla esté lo suficientemente fría, tapar con papel film y refrigerar por unos minutos.
  • Sacar de la nevera y moldear en forma de croquetas o bolitas, pasarlas por huevo batido y pan rallado y freír en aceite bien caliente.
  • Cuando estén bien doradas, retirarlas y llevarlas a un plato con papel absorbente.
  • Servir.

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