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El vino rosado llega para afinar el verano

Discreto, pero recio, hay un elixir que se asoma cada primavera-verano para refrescar el alma. Aunque por años sufrió el desprestigio de ser de menor calidad, en comparación con sus hermanos tintos y blancos, el vino rosado ha ganado categoría y reconocimiento entre los bebedores desde hace tres años. Esta temporada regresa con vigor para amenizar las conversaciones en las terrazas de España.

Su finura, tanto aromática como en boca, hace que en la época más calurosa del año se ponga nuevamente de moda. Así lo explica César Olaya, sommelier de Mantequerías Bravo, un espacio con 87 años de trayectoria en la enología y delicatessen.

El vino rosado por excelencia proviene de regiones vitivinícolas como la Provenza o Languedoc-Rosellón, al sur de Francia, y es típico encontrar una mezcla de dos a tres variedades de uva diferentes. En España, Navarra y Cigales lideran la producción, luego de hacerse famosas por sus claretes o “claros”, al principio del siglo XX. Un concepto que ha sido eliminado de la legislación de la Unión Europea, pero que se sigue usando en la jerga de la enología.

Españoles y franceses

 

Vino rosado

“En España, como había tanta producción de uva, se solía mezclar una uva tinta con una blanca para dar lugar a los claretes”, indica Olaya.

Daniel Ferrer, sommelier de Lavinia, un concepto moderno de enoteca (1999), explica con detalle: “El problema de los vinos rosados en España es que tradicionalmente se han elaborado con viñas jóvenes o partes de viñedos que no servían para elaborar tintos, o con ciertas técnicas que no han sido las más adecuadas. Esto no está ocurriendo ahora. Pero, por eso, siempre se ha visto el vino rosado como un vino de categoría inferior. Afortunadamente, ya no es así”.

Las nuevas técnicas y los viñedos dedicados exclusivamente a estos espirituosos han abierto las posibilidades, y con ello la exigencia de los bebedores. Así, los españoles ahora ocupan una posición privilegiada dentro de la categoría.

“Lo que tienen los clásicos españoles que no tienen los franceses es, especialmente, la estructura en boca, el volumen y una nariz de fresas y frambuesas mucho más golosas, mucho más maduras. Esto se logra tradicionalmente con garnacha y se ajusta con tempranillo. Si nace en la zona del Mediterráneo, se usa también monastrell. Mientras que en Francia tienen garnacha como base, pero lleva syrah, mouvedre y el tavel”, continúa Olaya.

Sin embargo, las tendencias y la búsqueda de los consumidores más jóvenes han hecho resurgir en la madre patria los rosados de estilo provenzal, mucho más pálidos, suaves y ligeros.

Olaya señala que en Navarra y Cigales se sigue haciendo el vino clásico, pero también han abierto el mercado a los nuevos vinos, sin dejar de lado su sello particular.

Perfecto para los aperitivos

Vino rosado, carne y queso

Cuando las temperaturas comienzan a tocar los 30 grados, algunos prefieren refrescarse en una cómoda terraza y sucumbir a los placeres de los aperitivos. Para ello, explica Olaya, lo ideal es un rosado sobre unos 12 o 13 grados, que se puede acompañar con un tentempié ligero: “Quizás con un platillo de mariscos muy marcado o incluso pastas, que también le van muy bien”.

Quienes más los piden son las mujeres, en busca de sabores sutiles y dulces. No obstante, gracias a la variedad que existe actualmente, los hombres dejan de lado los tintos para caer en la tentación de los rosados.

“El cliente que busca un buen vino rosado es aquel que está motivado por la curiosidad, que ha probado vinos, que es inquieto. Una persona mayor, quizás, cerrada a vinos de Rioja o Rivera, tradicionales, es difícil que pruebe un vino rosado de calidad, porque no está dispuesto a pagar más de 20 euros por él”, opina Ferrer.

Así, los más vendidos de los españoles son Arzuaga Rosae o un Marqués de Riscal Rosado; mientras que de los franceses es el Chateau Romassan de Ott. Todos ellos con precios que van desde los 5 hasta los 50 euros, los más finos. Un rosado de Chivite, por ejemplo, de alta gama pero económico, puede costar aproximadamente 9 euros.

Top 5 de los mejores rosados

Hablan los sommeliers

  1. Vino rosado de Mirabel, hecho en Extremadura.
  2. Château Romassan de Bandol.
  3. Primer Rosé, Marqués de Murrieta de Rioja.
  4. Vino rosado de Ramón Bilbao.
  5. Marqués de Riscal Rosado.

@Patifini

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