Trufas: hongos sin colesterol

Trufa negra

Primero lo primero. Vamos a terminar con un mito que ha corrido de boca en boca por muchos años: el aceite de trufas no tiene ni una pizca de trufas. Es un aceite sintético que deriva de compuestos químicos y éstos se funden con aceite de oliva. Sin embargo, es importante destacar que existe un minúsculo sector empresarial que produce aceites auténticos.

Desde un punto de vista nutricional, el aceite de trufas solo tiene aceite de oliva con esencias que simulan el olor de las trufas; por lo tanto, sus beneficios son básicamente los mismos que el aceite de oliva.

Pero, ¿qué son las trufas?

Técnicamente, son hongos que se encuentran bajo tierra, generalmente bajo los árboles de robles, pino, haya o arbustos de nuez. Son costosas y por eso son altamente estimadas por los cocineros, que solo la utilizan en platos exóticos que se igualen a su precio. Se consideran un manjar en varios lugares del mundo, como el Mediterráneo y Oriente Medio.

Propiedades medicinales

Están clasificada en distintas variedades, pero en general su precio es excesivamente costoso. Sin embargo, poseen importantes beneficios medicinales.

Tienen elevadas cantidades de antioxidantes, proteínas, propiedades anticancerígenas y actúan como grande elementos antibacteriales. De hecho, son ideales para personas diabéticas.

Son perfectas para las personas que siguen dietas estrictas, porque cuando las trufas se secan su aporte de grasa es de 2-7%. Pero uno de sus mayores atributos —y por lo cual es muy buscada— es que son libres de colesterol, por eso previenen ataques al corazón y enfermedades coronarias.