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Los «no no» de las copas de vino

Las copas son el utensilio ideal para degustar el vino. Aunque en algunos países y en ocasiones muy informales un pequeño vaso pueda ser sustituto aceptado (en especial si es de vidrio), lo más recomendable es que se sirva siempre en copas.

En cuanto al material de las copas, el cristal es lo más apropiado, aunque por su costo, es comprensible y perfectamente válido recurrir a una copa de vidrio de buena calidad.

Pero no todo en el mundo de las copas de vino es tan flexible, y para que las utilices correctamente, a continuación te decimos qué es lo que no debes hacer.

Siempre evita…

Usar copas de color 

A menos que se trate de una cata a ciegas en la cual una copa negra está en orden, degustar el vino desde un cáliz teñido es un faux pas, ya que impide observar el verdadero color de la bebida y apreciarla en todos sus matices.

Usar el tipo de copa incorrecto

Nada desluce un espumante como el servirlo en una amplia copa de vino tinto, y nada arruina el viaje de los aromas de un tinto como hacer lo contrario. Lo ideal es tener al menos un juego de copas para espumante y uno para vinos tranquilos, aunque si se pueden tener copas para blancos y tintos, mejor aún.

Sostenerla por el cáliz

Copa de vino

Al sostener la copa de vino, lo correcto es hacerlo por el pie o por el tallo, pero nunca por el cáliz o parte superior ya que, además de dejar poco atractivas huellas digitales en el cristal, estarás contribuyendo con tu calor corporal a que el vino pierda más rápido su temperatura, y por ende, lo disfrutarás menos.

Servir mucho o muy poco

Menos de un tercio de la capacidad de la copa es una porción insuficiente, pero más de la mitad es un exceso, ya que al agitar para percibir los aromas, si está muy llena arriesgas a que más de uno derrame su vino a su alrededor.

Lavar con jabón

Aunque pareciera lo más sensato, esto a la larga estropea las copas y les deja desagradables sedimentos. Lo mejor es limpiarlas a mano (no en lavavajillas) una por una con una solución de agua con bicarbonato, o al menos si se usa jabón, una mezcla suave diluido en agua.

Guardarlas mojadas

Las gotas de agua se secarán y podrán dejar pequeñas manchas blanquecinas debido a algunas sustancias que puede tener. Lo mejor es secarlas cuidadosamente con un paño muy limpio.

Marcar labial por todo el borde

Tomar vino

Si puedes evitar usar mucho labial o brillo, mejor, pero si la copa llegó a ti y ya tenías el maquillaje, procura beber siempre por el mismo punto, para al final dejar solo una pequeña marca, haciendo que sea más fácil de lavar y te veas más ordenada y elegante.

Apoyar la botella en la copa

Al servir el vino, no se debe apoyar el borde de la botella en la copa, además de ser inseguro, esto denota que no se tiene el pulso y destreza para servir correctamente. Simplemente se ve mal, no se trata de un refresco de dos litros.

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#CocinaYVino

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