Newsletter

Síguenos

Ideas para servir y disfrutar sopas

Existen infinidad de sopas y maneras de servirlas. Es habitual en Occidente, por ejemplo, servir las sopas o cremas al comienzo de la comida. Pero esto varía según los países. En China, se ofrecen al final para acelerar el proceso digestivo, mientras que es bien sabido que en Inglaterra la reina Victoria las tomaba antes del desayuno.

Cómo servir sopas

Sencilla, pero apetecible, sopa de repollo y cilantro

Cuando se habla de servir consomés o sopas, lo ideal es hacerlo en tazas grandes con dos asas. Tienen la misma capacidad que un plato sopero con una presentación más original.

Las sopas espesas pueden servirse en platos hondos o soperos. En cambio, las sopas frías deben servirse en tazas.

Las sopas deben presentarse en soperas al momento de servir. Es agradable a la vista y evita el ir y venir de la cocina al comedor. Además, permite que los demás se sirvan la cantidad que deseen.

En ocasiones especiales se pueden hacer presentaciones muy originales como el uso de la calabaza o el melón vacío como cuenco. Esto último, cuando las sopas sean a base de frutas.

Se debe conocer qué tipo de sopa escoger en relación con el resto del menú. Por ejemplo, un consomé debe introducir una serie platos, ya que es ligero y puede servir como estímulo del apetito. En cambio, las sopas espesas o de mariscos pueden ser platos principales ya que contienen más verduras o ingredientes y suelen ser más pesadas al estómago.

Protocolos al consumir sopas

Sopa cremosa de parsnip

Las sopas parecen absolutamente fáciles, a prueba de errores de protocolo, pero no lo son. Existen varios elementos a tomar en cuenta a la hora de consumirlas.

Lo primero es situar correctamente la cuchara entre nuestros dedos. Para conseguirlo, pondremos la parte cóncava hacia arriba y pondremos el mango entre la punta de nuestros dedos anular y medio, asegurándola con el pulgar. Lo siguiente es la posición relativa a nosotros que debe tener la cuchara: siempre transversal o, por decirlo de otro modo, que siempre veamos de lado el cubierto.

A continuación llevaremos hasta la sopa el utensilio y la hundiremos por su extremo más alejado hasta que se cargue de líquido, alejándola de nosotros hasta que llegue al borde opuesto del plato o tazón.

Después, justo en el borde del plato, de forma extraordinariamente suave, deslizaremos la parte inferior de la cuchara para eliminar el exceso de líquido y que no gotee. Por último, llevaremos la cuchara hasta nuestra boca y colocando el lateral de su cuenca junto a nuestros labios, dejaremos caer su contenido.

Lo más importante es que la sopa no se sorbe. Se deja caer dentro de la boca, no se chupa. En casa, si la temperatura del caldo supera los límites humanamente posibles, se puede soplar ligeramente para enfriarla. Eso sí, con gente alrededor, la sopa no se sopla. Se espera a que enfríe lo suficiente como para ser comestible.

Otra cosa que se tiende a hacer y que está mal vista es acercar la cabeza hacia la cuchara hasta que se encuentren a medio camino. Esto, unido a que también está mal que la cuchara gotee implica que se debe tener un pulso de lo más estable y firme, lo que puede resultar muy complicado.

Además, el protocolo occidental de la sopa trae consigo hacer el menor ruido posible a la hora de comerla, por lo que se debe abstener de rebañarla sonoramente. Si queda muy poca en el plato y es difícil conseguir que entre dentro de la cuchara, se puede mover ligeramente el plato por el extremo más cercano a nosotros.

También puede interesarle: Los productos españoles que triunfan en el extranjero 

#CocinaYVino

Buena comida, buen vino
y buena compañía

Síguenos en Instagram