Cómo infusionar licores correctamente

licores

El mundo de la coctelería y la mixología está repleto de diferentes sabores y combinaciones. Uno de los rasgos más interesantes que se puede encontrar en un coctel es la presencia de licores clásicos, infusionados con algún otro ingrediente. Eso, además de darle un rostro totalmente diferente al trago, hace que el consumidor sienta que de verdad los elementos que lo componen han sido trabajados especialmente por el bartender o el mixólogo, lo que eleva su complejidad y valor. Asimismo, quien trabaja en este gremio puede tener su propia variedad de bebidas alcohólicas infusionadas y desarrollar recetas, y lograr así un producto único y autóctono.

Sin embargo, no hace falta ser experto para aprender cómo saborizar un simple vodka o un ron blanco. Cualquiera, desde principiante hasta profesional, puede hacer esto en casa siguiendo estas recomendaciones:

Los utensilios

Los recipientes ideales para hacer infusiones de licores con frutas o especias son los frascos transparentes de cierre hermético, conocidos en Estados Unidos como Mason Jars. Son similares a los que se usan para vender mayonesa, mermeladas o frutas en conserva. Las ventajas de emplear este tipo de envases es que caben perfectamente trozos grandes de cualquier ingrediente, son fáciles de lavar y se puede observar todo lo que ocurre en su interior entre los componentes. Los tamaños varían según cuánto alcohol se quiera infusionar.

licores frutas

Además de estos, otras de las herramientas que se pueden utilizar para este fin son los peladores, con los que se pueden obtener cáscaras de frutas sin extraer la parte blanca que suele amargar las preparaciones. Los cuchillos pequeños para pelar también funcionan, pero son más efectivos los primeros.

A estos se le suma un machacador de coctelería, para presionar los ingredientes y ayudar a que boten sus jugos o aceites, según el caso, y así provocar que los sabores interactúen con más facilidad. Sirve también el palo de un mortero de madera o cerámica y un aplastador de papas. Lo ideal es que sea un artefacto que ayude a machacar.

De igual manera, también hace falta un colador para separar totalmente el licor de las partículas de los saborizantes, una vez que haya culminado el proceso. Puede ser de malla o de rejilla. Finalmente, se necesita un embudo para devolver el líquido alcohólico a la botella de origen o a una nueva. No importa si es de metal o plástico.

Los ingredientes

Lo primero que hay que tomar en cuenta es que es mejor usar licores que no hayan sido comercialmente saborizados como ciertos vodkas u otras bebidas. Tienen que ser lo más neutros posible y hay que tomar en cuenta que el ingrediente escogido debe armonizar con sus características. A pesar de que ya hay combinaciones estudiadas que son una fórmula efectiva, cada quien es libre de experimentar e infusionar el licor con la fruta, hierba o especia de su agrado.

Los que suelen ser más utilizados son vodka, ron, tequila, ginebra, ron añejo y hasta whisky.

licores limón

Con respecto a los frutos, se recomienda que sean frescos y estén en perfecto estado, sin importar su clase. Si son de temporada, muchísimo mejor. La idea es aprovechar al máximo sus características. Los más comunes son arándanos, limones, uvas, pepinos, patillas, granadas, fresas, mangos, parchitas, naranjas, higos, manzanas, cerezas, piña, cambures y coco.

Para complementar, pueden aparecer especias o hierbas tradicionales y hasta frutos secos. Menta, romero, perejil, tomillo, albahaca, cilantro, jengibre, pimienta, clavo, canela, anís, cardamomo, vainilla, almendras o nueces son algunas alternativas que pueden arrojar estupendos resultados.

La preparación

Para la mayoría de las frutas se debe hacer más o menos el mismo procedimiento: lavarlas, retirar las partes no comestibles como tallos, hojas y cáscaras, y cortarlas en trozos. Las que tienen piel comestible, como manzanas, peras o duraznos, no necesitan ser peladas. Los frutos rojos pueden ir enteros o ligeramente rasgados para que desprendan su jugo. En el caso de los cítricos, se puede usar simplemente la cáscara, exceptuando la parte blanca. No obstante, para efectos más rápidos, se puede añadir también la fruta entera, con el riesgo de que al dejarla mucho tiempo, se ponga amargo el licor.

Con respecto a las hierbas, también deben estar lavadas y pueden permanecer atadas a sus tallos sin ningún problema, al menos en el caso del tomillo y el romero. Las especias se deben emplear como de costumbre. Pueden ir enteras si se trata de clavo o canela, o parcialmente trituradas si es pimienta o guayabita. La premisa que hay que tomar en cuenta es que su sabor debe salir a como dé lugar.

Las cantidades

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Cuando se quiere saborizar con frutas, se pueden usar cantidades iguales de estas y de alcohol. Ahora, si se usan frutas o vegetales demasiado invasivos, como pepino, tamarindo o parchita, la cantidad puede disminuir. Lo mismo con los chiles, para lo cual apenas habría que insertar uno o la mitad para aportar su toque picante. En cuanto a las hierbas y especias, se puede utilizar el doble de alcohol que de ingredientes, siempre y cuando no sean demasiado fuertes. Componentes potentes, como clavo o canela, deberían emplearse en pocas cantidades.

La ejecución

Cuando todo lo anterior haya sido premeditado, hay que insertar las frutas en los frascos y machacarlas con muy poca fuerza para que sus jugos se desprendan. Lo mismo con las hierbas. Luego se debe incorporar el alcohol hasta el tope y cerrar herméticamente. Si lleva especias, echarlas antes del alcohol, pero sin machacarlas.

Al estar ya bien sellado, se debe agitar el frasco para que todo se integre en el interior. Se debe dejar reposando en un lugar cerrado, libre del sol y de la humedad. A diario se le puede dar una que otra meneada para mejorar el proceso. Aunque el tiempo depende de qué tan potente es la fruta y cuán saborizado se quiere el licor, lo más común es dejarlo entre dos y cuatro días. Cuando el licor se vea con algo de color y bien impregnado de dulzura, lo que sigue es destapar el frasco, colar bien para separar los sólidos e introducir en una botella o más con el embudo.

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Lo demás es creatividad de quien lo prepara. Cuando está listo, se puede mezclar con cualquier ingrediente clásico del ámbito de las bebidas alcohólicas y también se pueden incluir en preparaciones tradicionales como martinis o margaritas. Sin que falte el hielo, por favor.

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