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El aperitivo, antesala de las comidas

Nada mejor que llegar a un lugar y, mientras se espera la comida o al resto de los comensales, disfrutar de un aperitivo para abrir el apetito. Cuando de bebidas se trata, generalmente contienen alcohol y, en su mayoría, se prefieren las secas a las dulces. Las más comunes son vermut, champaña, ginebra y bíteres o amargos como el Campari, el Cynar o el Fernet.

Un aperitivo para alegrar el espíritu

El aperitivo suele referirse también a la comida. La palabra viene del francés apéritif, que deriva del verbo latino aperire. Este significa «abrir», y esa es precisamente su función, estimular el apetito.

Aunque ya en el siglo V a. C. Hipócrates hablaba de la fórmula para inducir las ganas de comer y alegrar el espíritu, esta consistía en un brebaje espeso y de mal sabor, a base de hierbas, principalmente ajenjo.

Asimismo, en restos de libros romanos se hace mención de un vino con delicias aromáticas que se tomaba antes de ingerir alimentos.

Actualmente, se asume como una costumbre que incluye una o más bebidas alcohólicas para dar paso a los distintos platos. Cabe destacar que si bien se utilizan varios elixires, hay que tener cuidado con su grado alcohólico, su sabor y su perfume, ya que pueden alterar las facultades del paladar.

Colores que desfilan por las mesas

Prepararse para un buen banquete requiere más que las ganas, y es en este punto en el cual comienza el desfile de colores.

Vermut

Vermouth

Su historia se remonta al vinum que citaba Hipócrates y se trata de un vino mezclado con hierbas tónicas y aromáticas. Fue conocido entre los romanos con el nombre de Arthemisia Absinthium.

Pero el verdadero vermut, como se conoce hoy día, fue creación de Antonio Benedetto Carpano, proveedor de la Real Casa de Cerdeña durante el reinado de Víctor Amadeo III. En su bottega de la Piazza Castello de Turín, en 1786, inició la producción.

Champaña

Champaña

Muy apropiada y puede beberse a todas horas. Excelente para predisponer a los comensales para una comida perfecta. La mejor es una brut enfriada entre 6 y 8 grados.

Es oriunda de la región francesa de Champaña y también era conocida por los romanos con el nombre vinum titillum. Se comenzó a embotellar en 1660 antes de la fermentación, por eso tiene burbujas. Esto fue motivo de preocupación para los productores, pero no así para los ingleses, entre quienes gozaba de gran popularidad. Por esta razón se continuó haciendo hasta que el monje Dom Pérignon perfeccionó la técnica.

Luego su fama se fue extendiendo gracias a la promoción de productores como Claude Moët o Florenz-Louis Heidsieck.

Ginebra

Gin tonic

Con una graduación alcohólica entre 37º y 47º, la ginebra es oriunda de los Países Bajos. Se obtiene por destilación de la cebada, rectificada y mezclada con agentes aromatizantes y saborizantes. Su uso es muy común para los distintos cocteles que se sirven como aperitivos.

Curiosamente, fue creada para uso medicinal por el profesor de medicina de la Universidad de Leiden, Franciscus Sylvius. La fruta para hacerla era conocida por su nombre en francés genièvre, que en Holandés fue alterado a genever y luego al inglés gin.

Su consumo se extendió en Inglaterra cuando el gobierno permitió su libre distribución y luego se comenzó a producir allí a gran escala.

Bíteres o amargos

Cocteles

Bajo esta denominación se encuentran, entre otras, Campari, Fernet, Cynar, Dubonnety Pineral y Amargo de Angostura. Se elaboran a partir de hierbas y tienen un sabor amargo. En un principio se comercializaban como medicamentos, pero actualmente son solo bebidas alcohólicas. Perfectos para preparar mezclas que den paso a los distintos platos.

Dentro de esta categoría de tónicos para acondicionar el estómago entran igualmente los vinos y el whisky. Brebajes que sirven para entrenar el paladar y deleitarse con variados sabores.

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#CocinaYVino

Buena comida, buen vino
y buena compañía

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