Los Roques
Foto vía: 123rf

En el Mar Caribe y a 160 kilómetros al norte de Caracas está uno de los 100 lugares en el mundo que hay que conocer antes de morir: el archipiélago de Los Roques, un paraíso venezolano de aguas cristalinas, calmadas y tibias, formado por una gran barrera de 36 kilómetros que incluye cerca de 40 islas y más de 300 bancos de arena blanca.

A este lugar protegido, de zonas vírgenes y de una infinita tranquilidad, decretado Parque Nacional en 1972, se puede llegar vía marítima a través de yates privados o en vuelos comerciales. ¿Qué hacer allí? Entre otras cosas, snorkel, buceo, pasear en kayak, practicar kite surf o surf, pescar, navegar en veleros, disfrutar de sus cayos y admirar la cría en cautiverio de especies en peligro de extinción, como la tortuga carey, entre otras.

Los Roques
Aguas cristalinas con playas de arenas blancas / Foto vía: Raymar Velásquez

En la isla del Gran Roque se concentran los alojamientos. En total son 61, entre posadas y casas particulares, para todos los gustos y presupuestos. Entre ellas hay una que desde hace tiempo destaca por la presencia constante de personalidades del mundo del espectáculo nacional e internacional.

¿Su nombre? Posada Galápagos. Cocina y Vino viajó para descubrirla. El lugar es cálido y colorido. Es el más grande de todos los hospedajes. Cuenta con 17 habitaciones, equipadas con lo necesario para estar cómodo, incluyendo planta eléctrica.

Los Roques
El hospedaje es atendido por sus propios dueños: Paola Aguilar y su esposo Ivano Biasion / Fotos vía: Raymar Velásquez

Es atendida por sus dueños, Paola Aguilar y su esposo, el italiano Ivano Biasion. Al ser consultados sobre qué los distingue del resto, afirman: “La atención. Aquí está prohibido decirle al turista ‘no hay’, pues siempre ofrecemos diferentes alternativas”.

Una vez que se arriba al aeropuerto, el personal de la posada llevará desde allí su equipaje. Al llegar le darán la bienvenida con un refrescante coctel, además de recibir una charla informativa sobre las bellezas del archipiélago, con recomendaciones de qué hacer y qué no. A partir de allí, ¡comienza la aventura!

Variado menú a la carta

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El desayuno criollo insular es uno de los más pedidos por los huéspedes / Foto vía: Raymar Velásquez

Una de las fortalezas de la Posada Galápagos es su cocina. Cuenta con uno de los menús más completos, con distintas alternativas, lo cual constituye un atractivo sello diferenciador.

Su restaurante tiene capacidad para 45 comensales. A primera hora de la mañana, cuando sirven el desayuno, se puede escoger entre omelette, el americano (pan tostado, huevo frito, jamón, queso y tocineta), cachapa con queso (igual hay de jamón), arepas con distintos rellenos, panquecas, platos de frutas y el desayuno criollo insular (caraotas negras, queso rallado, perico, pisillo de pescado y dos sustanciosas arepas de acompañamiento).

Cuando los turistas son trasladados posteriormente a las distintas islas y cayos para disfrutar de un día en sus aguas cristalinas, arenas blancas y paisajes paradisíacos, también se les consiente con tumbonas confortables y paraguas playeros.

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Las opciones para almorzar en la playa son ligeras: desde un sánduche de atún con queso, hasta un ceviche de pez león / Foto vía: Luis Villapol

Asimismo, les preparan a cada uno cavas con bebidas refrescantes que favorezcan la hidratación, además de un almuerzo que, aunque ligero, es consistentemente apetitoso. Dentro de las opciones hay sánduches de atún con queso amarillo, o de jamón y queso, club house y ceviche. Tampoco faltan la ensalada de frutas y algunas golosinas como complemento.

“Siempre preguntamos a nuestros clientes qué quieren de las opciones del menú. Por ejemplo, hay días que tenemos ensalada de pasta fría, que pocas veces resulta con los turistas venezolanos, aunque a los europeos les encanta”, destaca Paola Aguilar.

Cena en tres tiempos

Los Roques
Las pastas son un de los platos emblemas de la posada / Foto vía: Raymar Velásquez

Al final de la tarde, cuando ya se está de vuelta en la posada, hay una merienda que incluye café, infusiones y una esponjosa y rica pizza (que puede variar).

A las ocho de la noche, puntualmente, los huéspedes son citados al restaurante para disfrutar de la cena. Allí todo está calculado. Antes de partir en la mañana a la playa, cada uno es consultado, según su habitación, sobre los platillos que deseará disfrutar, entre cuatro o cinco opciones a escoger.

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El restaurante ofrece variedad de pescados / Foto vía: Raymar Velásquez

Consta de entrada, principal y postre. Allí podrá conseguir sopas, cremas, canasta de parmesano, asopados, carpaccio, risottos, distintos pescados (dorado, barracuda, pargo, mero, cojinúa, atún, peto, palagar, carite y atún, entre otros) y una variedad de pastas.

Los postres, también de elaboración propia, incluyen marquesa de chocolate y almendras, profiteroles, tres leches, quesillo, tartaletas, mousse, panna cotta y cannolis.

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Hay variedad de postres elaborados por sus propias cocineras / Foto vía: Raymar Velásquez

La cena podrá acompañarla con una variada carta de vinos, y si corre con suerte, puede ser que mientras esté comiendo haya un violinista para darle el toque chic a la ocasión.

Cuidando los procesos

Si algo distingue la cocina de Posada Galápagos es que es casera, con sazón y de ricos platos. Su propuesta es honesta y generosa para que el comensal quede satisfecho. Los procesos de elaboración son cuidados minuciosamente por sus dueños.

“La cocina es responsabilidad de mi esposo Ivano Biasion, de 78 años. Ha viajado mucho, tiene un gran paladar y es un chef por pasión. Nuestra oferta está muy inclinada hacia la deliciosa comida italiana. Él tiene un libro con recetas de la abuela. Es muy exigente y ejerce presión. Supervisa cabalmente la cocina. Somos nuestros propios críticos, probamos todo y hacemos correcciones, hasta en el punto de sal”, precisa Paola.

Entre los platos que más alaban están los risottos, en especial el de berenjenas, así como también las pastas, en donde reinan la amatriciana y la carbonara.

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Biasion supervisa en cocina que los platos estén correctos y con buena sazón / Foto vía: Raymar Velásquez

Entre fogones

Decidimos ir a los fogones y allí hay seis personas trabajando afanosamente. Al frente está Eneida Peña, una joven zuliana -marabina para más señas-, que lleva nueve años en Los Roques trabajando en Galápagos. Comenzó como camarera y desde hace un tiempo para acá la cocina está a su cargo. “Soy autodidacta, cocinera de casa y eso lo reflejan nuestros platos. Todo se hace en el momento. Trabajamos con pesca del día, nada de congelados”, resalta.

El restaurante acepta comensales que no estén hospedados en la posada. Tome en cuenta que es previa reservación, siempre y cuando sea en la semana, porque de resto no podrá, debido a la alta demanda de la posada. Paola Aguilar señala: “Para nosotros es importante el servicio y los fines de semana estamos full y no debemos comprometer la atención con nuestros huéspedes, por eso es complicado esos días atender a personas externas”.

El consumo del pez león

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Incentivan al consumo de este depredador. Su carne está al nivel del mero y el pargo / Foto vía: Luis Villapol

Tanto en Galápagos como en muchos otros hospedajes y restaurantes de la isla, incentivan el consumo de un depredador de las costas venezolanas: el pez león. Es un invasor que amenaza la biodiversidad del Caribe. Es originario del océano Indo-Pacífico y llegó a nuestras aguas producto de la corriente que generó el huracán Katrina, que azotó las costas del sur de Estados Unidos en 2005.

Francisco Verma, cocinero y parte del staff de la posada en Los Roques, precisa que “el pez león no tiene un depredador natural, sino el hombre, por eso en el archipiélago todos lo introducimos en la oferta gastronómica como plato base. Tiene 13 espinas verticales en la parte superior, dos en la parte de las aletas y una en la zona pelvi-anal. Las hembras producen más de seis millones de huevos al mes. Un pinchazo a una persona generará gran dolor, pero su veneno no es mortal; es decir, no representa una amenaza para las personas”, asegura.

De este animal, que se está comiendo la fauna marina, se sacan distintos platos: desde ceviche, carpaccio, cartocho y tempurizados, hasta hamburguesas. De este pez podemos decir que tiene internamente pocas espinas. Una vez que se filetea tiene solamente una central. Su carne es muy blanca, es semigraso, de poca fibra y su calidad está a nivel del pargo y el mero. Su consumo puede ser a gusto, ya sea frito, horneado, guisado o sancochado.

Noches disco

Los Roques
El Lounge Bar es un sitio de encuentro para propios y extraños / Foto vía: Raymar Velásquez

De jueves a sábados, cuando la noche está avanzada, el Lounge Bar de Galápagos comienza llenarse. Es la única posada del Gran Roque que cuenta con uno. Es un espacio amplio y al aire libre, donde todos son bienvenidos. Lugareños y turistas nacionales y extranjeros (así sean de otros hospedajes), se hacen presentes para beber, bailar y cantar (hay karaoke).

Para Josffran Brito, barman, el boom y la preferencia que tienen se debe “a la atención del personal, el espacio con mesas, sillas, puff, pantalla, luces y la variedad de la música, que va desde unos tambores, pasando por ritmos latinos, hasta la electrónica. La rumba se arma a las 10:30 pm y se extiende hasta la una de la madrugada, y algunas veces hasta las tres”.

Y es que la barra de Galápagos se mueve. Más allá de conseguir cervezas, rones y whiskys, los cocteles clásicos no pasan inadvertidos. Por ejemplo, su manera de hacer Cielo Blanco, es que aparte de la ginebra, le echan extracto de coco, jarabe de coco y una cama de fresas arriba, y si es del gusto del cliente, un toque de canela.

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Los cocteles son los de mayor demanda en el Lounge Bar / Foto vía: Raymar Velásquez

La Piña Colada es la que más se vende, y de esta bebida  hicieron una variación, Piña Ponchada, que es mucho más cremosa. En vez de hacerla con ron, lleva Ponche Crema merideño Don José, leche condensada, jarabe de coco y piña en trozos.

En abril de 2019 crearon uno que se llama Sexo en la Pista, inspirados en los coqueteos que han visto por allí. Lo preparan con granadina, vodka, licor Curacao Azul y un toque de limón. Se sirve en una copa y se le coloca un empaque de preservativo sujetado con un ganchito. ¿Ustedes han visto?

Coordenadas: www.posadagalapagos.com.ve

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