León en vacaciones o escapada de fin de semana

En León, Museo Casa Botines del arquitecto Antoni Gaudí
En León, Museo Casa Botines del arquitecto Antoni Gaudí // Imagen: Shutterstock

Llegar a León desde Madrid no es más que un paseo en tren. El AVE (tren de alta velocidad) llega a la ciudad en tan solo 2 horas. Y así nos escapamos Javier, Fede y yo un par de días de la bulliciosa Madrid a disfrutar de una experiencia gastronómica y vinícola de primer nivel. Y al alcance de cualquiera.

En León, Antonio Vázquez Muñoz-Calero, a quién fuimos a visitar, tiene un grupo de restaurantes y hoteles, By Vamuca, con los que ha conseguido elevar la oferta gastronómica y hotelera de la ciudad. A la capital castellanoleonense llegamos en torno a las cinco de la tarde. Como el horario de partida del tren nos había impedido comer (para aguantar el tirón tomé en casa un pequeño almuerzo a media mañana), la cena que nos tenían organizada comenzó poco después de las 20 horas. El espacio elegido fue Marcela Brasa y Vinos, uno de los restaurantes más nuevos del grupo, ya que abrió sus puertas en el complicado 2020.

Fachada de Marcela Brasas y Vinos // Imagen: By Vamuca

Llegar al restaurante, una vez instalados en el remodelado hotel Alfonso V, fue tarea algo titánica. A pesar de la cercanía entre un establecimiento y otro (100 o 150 metros de distancia), un fuerte chaparrón cayó sobre la ciudad a esa hora. Pese a ese contratiempo sin importancia, disfrutamos después de una animada cena.

La cena en el corazón de León

Marcela Brasa y Vinos está situado en el centro. Muy cerca se halla el Museo Casa Botines, uno de los pocos edificios que el gran arquitecto Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo, diseñó fuera de Cataluña. Al lado, también el Palacio de los Guzmanes, un edificio renacentista que data del siglo XVI, y donde hoy día se sitúa la sede de la Diputación Provincial.

Para cenar optamos por el espacio informal. En él, la oferta en vinos por copas es muy interesante, con un peso mayor de los vinos de León. En cualquier caso, los vinos ofrecidos van rotando para así dar a conocer nuevas joyas vinícolas para deleite de los clientes.

Planta baja de Marcela Brasa y Vinos // Imagen: By Vamuca

Respecto a la comida, ofrecen embutidos de la zona como la cecina (excelente, como no podía ser menos) y el chorizo picante de León. También clásicos como el jamón ibérico -optan por la calidad de 5 Jotas-, y tapas elaboradas como los huevos rotos con morcilla, la ensaladilla rusa, los callos o las croquetas caseras. En nuestra mesa no faltaron, entre otras cosas, el jamón ibérico, unas navajas a la brasa de las conservas de Güeyu Mar -excelentes-, unas gildas (en Marcela añaden un poco de tomate seco a la piparra, aceituna y anchoa habituales), el queso curado de oveja o unas rabas de calamar fresco con una mayonesa de wasabi que alegraba el plato.   

Croquetas en Marcela Brasa y Vinos // Imagen: By Vamuca

Para mi grata sorpresa, nos acompañó en la cena, además de Antonio Vázquez (¡magnífico anfitrión!), César Román. Román es un sumiller con un currículum impresionante que, en la actualidad, ejerce como director comercial y de exportación de las dos bodegas de Vázquez, San Cobate y Vile La Finca.

Cenar en Marcela Brasa y Vinos es una experiencia recomendable tanto por las ofertas vinícola y culinaria, como por su ambiente urbano y distendido.

Vile La Finca, gran apuesta por el vino de León

En 2017, Vile La Finca celebró su medio siglo de existencia. Aprovecharon la ocasión para reorganizar la cúpula directiva y, con ello, fijar un importante objetivo: potenciar el negocio del vino leonés amparado bajo la D.O. León, y las dos uvas autóctonas de la zona, la prieto picudo y la albarín.

Con este objetivo renovaron el viñedo de la finca y lanzaron las primeras añadas de Vile La Finca Tinto, Vile La Finca rosado y Vile La Finca blanco. Eso sí, sin dejar de elaborar sus vinos tradicionales que nacieron a partir de 1967, con el surgimiento de la bodega. Hoy día, todos los vinos los firma el enólogo Iñaki Otegi.

Vile La FInca tinto y Vile La Finca Rosado // Imagen: Cocina y Vino

Además de haber renovado el viñedo, Antonio Vázquez está plantando encinas, almendros y nogales, con lo que pretende recuperar el paso de las aves por diferentes zonas del terreno. En su búsqueda de la sostenibilidad, se están utilizando placas solares para el mantenimiento general de la bodega, y se ha soterrado el cableado eléctrico.

En nuestra segunda jornada en León tuvimos ocasión de visitar Vile La Finca, situada a unos 25 km de la ciudad. Allí descubrimos que el cielo de León tiene unos colores indescriptibles. Antonio Vázquez nos dijo: «El cielo de León es único», y lo cierto es que no es algo desacertado. En distintos rincones de la finca catamos varios vinos a pie de viñedo, algo que convirtió la visita en una experiencia única.

Enoturismo en Vile La Finca

Para el público general, Vile La Finca tiene cuatro propuestas de enoturismo, todas ellas muy atractivas para los amantes de los vinos. ‘Tapeo y Paseo’ (12 € por persona) propone una degustación de vino con picoteo, además de un paseo entre viñedos y encinares, y visita a la terraza de la bodega desde donde se vislumbran los picos de Europa.

‘Pícnic en viñedo’ (20 € / persona) consta de una completa comida campestre, acompañada de vino, en alguno de los parajes más bellos de la finca.

El plan de ‘Cata más cueva’ (48 € por persona) incluye una ruta en buggy por la finca, cata de 5 vinos a pie de viñedo, tapas durante la cata, y menú degustación tradicional en restaurante-cueva en Valdevimbre, la localidad donde se halla la finca.

Paseo y cata entre viñedos // Imagen: A.S.

En nuestro caso, la bodega nos organizó una ‘Cata en viñedo’ (18 € / persona), una actividad muy instructiva en la que catamos 5 vinos diferentes a pie de viñedo -una muy recomendable experiencia-, y disfrutamos de algunas tapas para acompañarlos. Además, recorrimos la finca en buggy.

Las reservas para estas experiencias enológicas se realizan a través de la web de la bodega.

Comida en Casa Mando, el broche final

Si se quiere saborear la cocina tradicional leonesa, Casa Mando es la pista correcta. No obstante, la carta tiene otros platos de la cocina clásica que bien vale la pena disfrutarlos. Me gustó mucho el servicio, capitaneado por Javier García Rueda, que logra un equipo cercano y, a la vez, solícito.

La comida, elaborada con el producto de calidad que acostumbran a tener, es suculenta y muy bien ejecutada. Aunque se trata de platos tradicionales, su elaboración y presentación es contemporánea.

En Casa Mando se come muy bien: tiene una oferta gastronómica en la que el producto de la tierra tiene especial protagonismo con embutidos y carnes de la zona, así como una particular querencia por la huerta leonesa.

Cecina de vaca en Casa Mando // Imagen: By Vamuca

Además, como no puede ser de otra manera, en Casa Mando prestan mucha atención al vino. Y así lo demuestra su nutrida bodega con un centenar de referencias de 14 denominaciones de origen distintas, destacando, ¡cómo no!, las dos de la tierra D.O. Bierzo y D.O. León.

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