No más: olvídese del aceite en el agua de la pasta

pasta aceite

En la cocina hay vicios que son difíciles de erradicar. Echarle crema de leche al risotto, pasar los macarrones por agua fría, sofreír los tomates desde el inicio… Son costumbres que no dañan la preparación pero sí perjudican el resultado final, y van en contra de la tradición.

Si hay una tendencia a la que recurren muchos cocineros del hogar es la de echar aceite en el agua donde se va a cocinar la pasta. Es típico, cuando las personas ven que ya el agua está hirviendo, arrojan la sal y enseguida lanzan un chorro de aceite que comienza a esparcirse en pequeñas partículas por toda la olla.

El mito dice que se le añade esta sustancia para que la pasta no se pegue, pero pocos entienden lo que en realidad están haciendo al agregarla.

Lo primero es que alrededor de la pasta se forma una película de grasa que hará que esta quede mucho más resbaladiza y que no pueda adherirse a las salsas o jugos de otros ingredientes con los que se va a servir. De nada sirve un platillo de espaguetis que no podrá quedar embadurnado de salsa marinara. Es casi un delito.

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Luego, ocurre que se está desperdiciando un aceite que podría ahorrarse para otra preparación. También es importante tomar en cuenta que con ese chorrito de grasa se le está incorporando más calorías al platillo que fácilmente se podrían evitar.

Esta es la realidad: el agua no necesita aceite. Con solo mezclar cada dos minutos la pasta es suficiente para que quede totalmente suelta y pueda servirse con tranquilidad.

Es importante que la pasta tenga espacio dentro de la olla para moverse y tenga la suficiente cantidad de agua.

¿Y después de colarla?

Eso es otra voz. Una vez que está al dente, se cuela y se mezcla de una vez con la salsa. Si se va a saltear con unos vegetales, hongos o carnes, se hace también directamente del colador a la sartén o wok.

Pero cuando se trata de servirla con la salsa por encima, o sencillamente con un poco de ajo y queso parmesano (conocida tradicionalmente como pasta al burro), necesariamente debe incorporársele un poco de aceite de oliva o mantequilla, pues al estar fuera del agua sí puede comenzar a pegarse, y comerla de esa forma es realmente desagradable.

No se debe abusar de la cantidad de aceite o mantequilla, basta con ver que toda la pasta haya entrado en contacto con alguno de ambos y, voilà. A comer.

Así que, ya saben, cero aceite en el agua y a remover constantemente.

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