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El vinagre de arroz —conocido en japonés como komezu— es uno de los ingredientes indispensables de la cocina asiática. En el caso de la cocina japonesa, es el único tipo de vinagre que se emplea; siendo éste el aderezo de un sinfín de recetas niponas.

Su sabor es suave, con tonos dulces y con alta densidad; el nivel de acidez de este vinagre es similar al que posee el vinagre de manzana. En vista, el vinagre de arroz puede apreciarse en tres tonalidades: blanco pálido, amarillento y dorado pálido.

Se obtiene a partir de la fermentación del almidón de arroz, el cual se descompone en azucares a través de un moho. El vinagre de arroz es versátil y su sabor varía según la región en la que se prepare. En el caso de Japón, el resultado es un líquido suave al paladar, con acidez de moderada a baja y notas dulces.

En el caso de los vinagres producidos en China, se aprecia un vinagre con mucho más cuerpo y fuerte al paladar. La pigmentación pasa a las tonalidades rojizas, marrones y hasta negras.

Vinagre de arroz, acidez beneficiosa

El vinagre de arroz es una gran alternativa para aderezar diversos platos de la cultura asiática. Además, este líquido ácido es un manojo de bondades para el organismo.

Otra de las bondades de las vinagre de arroz es su gran poder para fortalecer nuestro sistema inmunológico. Gracias a sus veinte tipos de aminoácidos, este vinagre ayuda a crear un muro protector con las defensas. Además, es rico en omega 3 y 6 y ácidos grasos; por lo que resulta en un gran aliado contra el envejecimiento prematuro.

Por si fuera poco, el vinagre de arroz posee ácido acético. Éste ayuda a mejorar la capacidad de absorber nutrientes. También ayuda a mejorar la digestión y la flora bacteriana.

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