Existe multitud de frutas cítricas similares a los ojos de cualquier consumidor, que la mayoría no conoce. Por ejemplo, la diferencia entre una mandarina y una clementina, o entre una naranja y una satsuma. Para aumentar todavía más la confusión, una nueva fruta se une a este complicado y extenso grupo: la Super Nova.

La super nova es un cítrico muy particular, pues no posee ninguna semilla y su sabor se mueve entre lo dulce y lo ácido. Su intenso color naranja recuerda a las mandarinas, fruta de la que procede.

En 1966, el agricultor Jack Hearn creó este fruto mediante la combinación de dos variedades de mandarina: Lee y Nova. Esta original cosecha no dio sus frutos hasta la década del 2000, cuando la producción en California comenzó a florecer. A pesar de ser una de las frutas de moda, muy pocos labradores cultivan este cítrico híbrido, conocido en sus orígenes como USDA 88-2.

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