Perros deliverys
Soda, un boxer de 11 años, trabaja para una bodega repartiendo vinos / Foto vía: Today.com

No hay duda de que los perros son el mejor amigo del hombre, aún en tiempos de coronavirus (Covid-19). Con muchos países bajo cuarentena, los servicios de delivery se han vuelto esenciales, teniendo a los canes como un apoyo para entregar desde alimentos hasta vinos.

Gracias a las redes sociales, las historias de los perros que ayudan a repartir productos en Estados Unidos se han viralizado. La más famosa de toda es la de Soda Pup, un boxer de 11 años que ayuda a entregar vinos en el estado de Maryland.

Soda es la mascota de los propietarios de la bodega Stone House, una sencilla productora del pueblo de Hagertown. Desde hace un par de semanas, el canino se encarga de llevar botellas a diversos rincones, cargándolas en bolsas colocadas en su espalda.

Lori Yata, dueña del perro, asegura que es muy tranquilo y educado y explica que la idea de darle la tarea de hacer delivery, surgió al verla deprimida tras el cierre temporal de la bodega por el avance del coronavirus. Yata explicó que su mascota extrañaba a los clientes, por lo que le consiguió una manera de interactuar con ellos y a la vez echarle “una mano” al negocio familiar.

Según diversas instituciones, no existe evidencia alguna de que los perros puedan ser transmisores del virus, por lo que muchos han visto en esto una solución para evitar los riesgos de contagios.

Otros héroes caninos

Perros Deliverys
Algunos dueños se las ingenian para comprar a través de sus mascotas / Foto vía: Facebook Antonio Muñoz

Otro amigo peludo que ha sido de ayuda para la sociedad es Sundance, un Golden Retriever de siete años. Su trabajo se ha dedicado a hacer llegar diversos insumos a los vecinos de su dueña, Karen Eveleth. Cada ciertos tiempo reparte alimentos y medicinas a quien lo necesite y no pueda salir de casa. Según Eveleth, “Sunny” recibe un premio cada vez que regresa de sus entregas.

En el país vecino, México, también surgió una anécdota curiosa. Deseoso de un snack en cuarentena, un hombre envío a Chokis con una nota a una tienda. “Hola señor de la tienda, ¿puede venderle a mi perrita unos Cheetos naranjas? En el collar tiene 20 dólares. Ojo: si no atiende bien a mi perrita, lo morderá”, citaba el texto. Finalmente, la transacción fue exitosa y Chokis llegó a casa con lo necesitado.

Todas las historias han servido de inspiración para muchos y demuestran la valía de la amistad canina hasta en los momentos más complicados.

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