Münch
Fotos vía: Yelp

En la ciudad japonesa de Yao, ubicada al sureste de Osaka, se encuentra una pequeña cafetería de nombre Münch, en la que puede conseguir cafés típicos que rondan entre 10 y 12 dólares. Sin embargo, su fundador, Kanji Tanaka, le puede servir una taza por la que deberá pagar la impresionante cifra de 914 dólares.

Münch
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Los granos utilizados para su preparación han sido envejecidos durante 22 años. Es elaborado bajo el método Nel Drip, similar a un gotero, que consiste básicamente en echar el café molido en un filtro y verter agua caliente sobre él.

Goteo a goteo

Münch
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La paciencia es fundamental si visita Münch. El agua es agregada muy lentamente. La primera gota de líquido tarda en caer del filtro 30 minutos. Sí, así como lo lee, media hora. El dueño del establecimiento asegura que de esa manera el café se cuece al vapor, generando más aroma y dulzor, y se elimina parte de sus sabores desagradables.

Una vez que la taza se ha llenado, el brebaje pasa por unos pequeños barriles de madera que Tanaka lleva años utilizando para añejar su café, el cual sale por un grifo directo a una taza Miessen, literalmente única en su tipo.

Münch
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Quienes han tenido la dicha de disfrutar de este costosísimo y paciente café negro aseguran que lleva notas de vino y una dulzura mezclada con chocolate.

Como surgió

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La  historia detrás de esta experiencia es que Kanji Tanaka solía guardar sus cafés en el refrigerador. Un día se le olvidó sacar un lote y se percató seis meses después. En vez de botarlo, lo probó y notó que era particularmente agradable.

Entonces decidió envejecer el café en barriles de madera durante 10 años. Pasado ese tiempo, descubrió que tenía un sabor almibarado, casi como un jarabe.

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