En la cocina árabe a la comida se le rinde culto. Ésta sirve de pivote mediador entre las distintas culturas y religiones que habitan en esta parte del mundo. Una de las formas en la que se venera la comida es a través del Mezzé. Traducido al español, el mezzé quiere decir sabor o saborizar. Ésta tradición culinaria es oriunda de Israel, Territorios Palestinos, Jordania y el Líbano.

El mezzé consiste en disponer una gran cantidad de platos en una mesa. “El concepto del árabe es la comida servida tipo buffet llamada mezzé. Ésta es una gran variedad de comida servida en platos pequeños y dispuestos en una mesa para disfrutar. Los árabes consideran, en la manera tradicional, que debe estar en el mezzé todo lo que debas y puedas comer”, comenta Solmita Gaspard, cocinera venezolana especializada en gastronomía árabe y libanesa.

En la cultura gastronómica árabe, los mezzes van más allá de simples platos de comida. Éstos son sinónimo de compartir, amistad, convivir y una multitud de platos pequeños en compañía de familiares o amigos. El mezzé no se acostumbra preparar todos los días. Se estipula un día a la semana en el que se sientan, muchas veces por largas horas, a disfrutar de lo mejor de su gastronomía. Asemejando así  una suerte de “ultima cena”.

Anatomía de un buen Mezzé

Los platos a presentar durante el mezzé van a variar de un país a otro. Sin embargo, hay platos recurrentes en las distintas culturas árabes. Algunos de ellos son el hummus, mutabbal o baba ganoush, falafel, labneh y el tabbouleh.

Para Solmita Gaspard, su mezzé debe tener la presencia del kibbé en sus tres formas: horneado, frito y, en el caso del crudo, acompañado con tiras de cebollín o cebolla blanca en brunoise, hojas de hierbabuena y aceite de oliva; falafel, tabaquitos de hoja de uva, rellenos de arroz y zanahoria con aderezo de tamarindo; baba ganoush, hummus pero en la versión iraquí con aceitunas negras molidas, salsa taratur , yogurt con pepino y espinaca, así como nabos y pepinos encurtidos, aceitunas preparadas con limón, aceite de oliva y sumac. Za’atar, pan tostado, pan fresco y manaeesh, que es similar a una pizza cubierta de zataar.

Como postres no pueden faltar baklava, el clásico postre con masa filo y nueces trituradas en almíbar de miel; macrum o los ma’amoul, unos bollos rellenos de dátiles, higos, pistachos o nueces molidas. También frutas: higos frescos y también  lajas de patillas;Para armonizar, té de menta, café árabe, café blanco —café caliente con agua de azahar o de rosas— y el típico Arak.

LC

Comments

comments