Foto: The Urbanhunter Project

El curanto es un método tradicional milenario de cocinar alimentos en el archipiélago de Chiloé usando piedras calientes enterradas en un hoyo.

Muchos pueblos son expertos en preparar platos capaces de “levantar a un muerto” por la cantidad de ingredientes que llevan, el curanto chileno, típico de la sureña Chiloé, tiene a buen recaudo su fama ganada.

La preparación del curanto en hoyo toma bastante tiempo, lo que puede constituir un evento social en sí mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que el trabajo que demanda hacerlo requiere la participación de alrededor de cinco o más personas.

¿Cuantas comensales participan?

De eso depende varios puntos. La cantidad de alimentos y del tamaño del hueco. Se abre un hoyo en la tierra, al menos de 15 cm de profundidad, ya sabemos que es según la cantidad de personas que participen en la preparación del curanto, dentro del hueco se colocan piedras bochas (típica de los lagos sureños) que se calientan a rojo vivo en una hoguera.

Sobre estas piedras se pone un colchón de hojas de nalca o maquí, y sobre éstas todos los ingredientes: carne de vaca, de cordero, de cerdo, pollos, chorizos, papas, batatas, manzanas y zapallos ahuecados rellenos con queso, crema y arvejas. Se vuelve a tapar todo con hojas, sobre las que se colocan lienzos húmedos para que no se pierda el calor y se cubre todo con abundante tierra, convirtiéndose de esta manera en un verdadero horno a presión.

Otro detalle del curanto

Es incorrecto servir el curanto en platos comunes y corrientes. Para que nadie se enoje y a cada quien le toque un poco de todo, hay que repartirlo en fuentes individuales muy hondas y mucho mejor, de arcilla. Otras personas prefieren hacerlos a olla en casa.

Comments

comments