Cuarentena Ana Roš Hiša Franko
La cocinera eslovena está encerrada con su equipo de trabajo / Foto vía: Benjamin Schmuck

Desde el pasado 12 de marzo, el gobierno de Eslovenia ordenó cerrar fronteras y establecer cuarentena a raíz del avance del coronavirus (Covid-19). La situación llevó a que la reconocida cocinera Ana Roš, en compañía de su equipo de cocina, quedara atrapada en su restaurante Hiša Franko.

Ahora, más de un mes después de la medida, la chef comparte lo que han sido tiempos para la experimentación culinaria, pero también para la reflexión.

Tiempos difíciles pero de oportunidad

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AEl restaurante esloveno Hiša Franko es de los más reconocidos del mundo / Foto vía: Alo-Mag.sl

Ubicado en el pequeño poblado de Kobarid, entre montañas, el local ocupó el puesto 38 en The World’s 50 Best Restaurants de 2019. Con 32 personas a su cargo de diversas nacionalidades y orígenes, la chef ha tenido que ser una madre para todos. “Es muy difícil cumplir este rol en un gran grupo de personas adultas. Ser una madre que necesita decir a diario que todo ‘va a estar bien’ cuando no lo sabemos”, dice Ana.

Cada día, el grupo planifica actividades que busquen mantener a todos distraídos y en constante aprendizaje. Por los momentos, confiesa que han abordado temas como la fermentación, la panadería, la agricultura, productos lácteos y más.

Han sabido organizarse para que cada quien tenga un espacio apropiado. “Creo que todos estamos aprendiendo cómo vivir con nosotros mismos y en un lugar cerrado. Estamos aprendiendo especialmente a ser pacientes unos con otros”, indica. En sus palabras, la cuarentena es muy similar a estar en prisión, algo para lo que nadie está realmente preparado.

Incluso, iniciaron un proyecto enfocado en helados para apoyar a los productores locales de leche. Debido a que las ventas cayeron de gran manera, adquieren el producto para elaborar postres congelados que disfrutan entre ellos o surten a la comunidad. En sus palabras, la adversidad es también un momento para poner en marcha la creatividad. “Este período nos empuja a pensar en cosas que nunca antes habías pensado. Cuántas cosas puede reutilizar, rehacer”, comparte.

Su equipo también se turna para preparar el almuerzo, siempre buscando la manera de hacerlo divertido e innovador. Aprovechando sobras o productos que pueden encontrar en las cercanías del local, preparan platos deliciosos que pueden ser incluidos en futuros menús de Hiša Franko.

La jornada de trabajos y aprendizajes termina siempre a las cinco de la tarde. A partir de ahí, todos tienen la posibilidad de comunicarse con sus familias o dedicarse a la actividad que más les plazca.

Lo que vendrá

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Durante la cuarentena se ha convertido en una madre para todos / Foto vía: Hangar-7.com

Ana Roš expresa no sentir miedo por lo que vendrá, aunque no siente certeza de qué sucederá con su restaurante. Sin embargo, cree que la necesidad humana de salir y socializar una vez superada la pandemia, será de gran ayuda para la industria gastronómica.

Asimismo, añade que estos días juntos, aunque obligatorios, servirán para unir más a su equipo. “Nos conoceremos mejor, comenzaremos a escucharnos y podremos perdonarnos. No habrá más egoísmo”, asegura.

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