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Pau Roca: “Universalizar el consumo de vino es el reto”

Universalizar el consumo de vino, nueva sede, digitalización del sector, desarrollo sostenible, nuevos canales de información… Todo esto y mucho más es a lo que se enfrenta Pau Roca como parte del Plan Estratégico 2020-2024 de la Organización Internacional del vino. Desde la sede de la OIV en Francia, Roca lidera todas las acciones previstas. En el ecuador del Plan, el director responde a Cocina y Vino sobre la marcha de la OIV y sobre la situación actual del sector vinícola en Europa y en el resto del mundo.

¿Qué objetivos del Plan Estratégico se han cumplido y cuáles quedan por cumplir?

En el próximo Comité Ejecutivo, el 21 de mayo, llegaremos al ecuador del plan. Puedo decir que estoy muy satisfecho con los avances en el plan de digitalización. Y al mismo tiempo que se han producido esos avances, se ha llegado a algunas resoluciones que tienen que ver con los objetivos de desarrollo sostenible.

“El Plan Estratégico avanza en buena forma” Universalizar el consumo de vino

Por otro lado, se han abierto las perspectivas para las variedades resistentes, también se aprobó una guía de sostenibilidad que algunos países como Argentina ya la están aplicando. Además, ha habido importantes avances con otros organismos intergubernamentales en el reconocimiento de la OIV como entidad de estandarización y referencia.

¿Por qué es tan importante la digitalización masiva del sector vinícola?

La digitalización del viñedo nos puede ayudar a predecir, con la ayuda de los datos, si habrá más o menos lluvias, heladas como las que han devastado la cosecha francesa en 2021 o diluvios como los sucedidos en Bélgica y Alemania. Además, la vigilancia con la ayuda de drones puede identificar en qué parte de la viña se necesita más agua y activar el mecanismo para regar de manera automática. Estos son tan solo unos ejemplos.

Y todo esto, ¿le afecta al consumidor de algún modo?

Sí, porque podrá tener acceso a toda la información que le parezca pertinente. La digitalización tendrá sus efectos en la normativa y esto puede abrir canales de información sobre cuestiones importantes para la identificación del vino. La curiosidad del consumidor se verá premiada gracias a las posibilidades técnicas de las novedades…

“Con la digitalización del sector, el consumidor accederá a toda la información que requiera”

Aunque se haya avanzado en el cumplimiento del Plan Estratégico, no se pueden obviar los casi dos años de pandemia que llevamos. ¿Qué ha supuesto para el sector del vino?

La crisis sufrida por la hostelería y el turismo se ha traducido en un redescubrimiento del vino en el hogar, lo que ha supuesto un mayor consumo en las casas. Incluso en algunos países, se han consumido vinos de mayor calidad. Ahora bien, en países dependientes del turismo como es el caso de España, la crisis ha sido aún mayor. En cambio, en Italia, que ya tenía un consumo elevado de vino en los hogares, y aun siendo un país turístico, el consumo doméstico ha aumentado.  

¿Qué cree que ha aprendido el sector en su conjunto durante este tiempo?

A valorar la importancia del canal de ventas por Internet. En los canales tradicionales, el vino solo representa, en torno a un 15 por ciento de las bebidas alcohólicas. En cambio, en las ventas por Internet, la cuota de vino ronda el 40%.

¿Y qué ha aprendido la OIV?

Durante la pandemia no ha habido más remedio que dedicarse a las labores domésticas. La OIV se ha dedicado a temas internos, a mejorar los procedimientos y a buscar una solución a una sede itinerante. También a la digitalización interna con herramientas electrónicas hechas a la medida de sus necesidades. Toda una labor introspectiva.

Además, hemos mejorado nuestro sistema de reuniones, algo que nos ha venido muy bien para acelerar algunos aspectos clave del Plan Estratégico.

¿Qué solución han encontrado para la sede?

En los primeros cien años, la OIV ha estado localizada en París, aunque nunca el gobierno francés había ofrecido un edificio acorde con la importancia de la OIV. Todos estos años hemos estado de alquiler y, con motivo del centenario, Francia nos ha querido ofrecer una sede en condiciones. Y ha habido pugna entre Burdeos, Reims y Dijon. Finalmente, la sede será en Dijon, una ciudad que ha sabido responder sobradamente a todas las exigencias y condiciones, y pronto nos trasladaremos a un precioso palacete del siglo XVII ubicado en el centro histórico.

“En unos meses, la sede de la OIV estará en Dijon, en un palacete del siglo XVII en el centro histórico”

Este hecho supone una reafirmación de la vocación que tiene Francia como anfitriona de muchas organizaciones intergubernamentales. También una prueba tanto de la generosidad francesa como de la ciudad de Dijon.

Grandes bajadas en la producción de vino en Europa

¿Cómo ha ido la producción de vino en los últimos tiempos?

Ha bajado en los grandes productores europeos, Francia Italia y España debido a razones meteorológicas concretas.

¿Y en el resto del mundo? Universalizar el consumo de vino

En los países del hemisferio sur han tenido muy buena cosecha, pero esto solo supone el 25 por ciento de la producción mundial.

“La producción de vino en Europa ha bajado drásticamente debido a razones meteorológicas”

¿Cómo interpreta estas cifras? Universalizar el consumo de vino

Lo que indican es que el cambio climático tiene efectos inmediatos. La crisis climática es una realidad hacia la que avanzamos y estos episodios son muy indicativos de ello.

Universalizar el consumo de vino
Pau Roca entre viñedos // Imagen: OIV

Que en el hemisferio sur la cosecha, por el contrario, haya sido abundante, ¿qué supone para el conjunto del sector y a los países australes en particular?

De alguna manera, es muy bueno que sean contracíclicos, tanto por el momento de vendimia como por su comportamiento, las cosechas compensan, de algún modo, a las del hemisferio norte. En cualquier caso, como apuntaba antes, tiene un 25 por ciento de la producción total. Y ello no deja de ser natural ya que, en el hemisferio sur, la franja que corresponde al paralelo 40, que es donde crece la viña, hay menos territorio que en hemisferio norte.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrente el vino hoy?

En primer lugar, al cambio climático, y en segundo, a superar el riesgo de deslegitimación del conjunto de bebidas alcohólicas debido a políticas de salud pública restrictivas con tendencia al prohibicionismo, especialmente en Europa.

Otro reto muy importante es conseguir la universalización del consumo contando con los mercados asiáticos. El vino no es un producto universal, ya sea por razones culturales o religiosas, y universalizar el consumo de vino es un objetivo prioritario.

“Universalizar el consumo de vino es un objetivo prioritario”

Además de los vinos desalcoholizados, ¿qué tendencias vislumbra en el sector, y cuáles de ellas afectarán, de algún modo, al consumidor?

Tendencias innovadoras hay multitud. Presentación de nuevas formas de etiquetados, transformación de información al consumidor, aumento del prestigio de vinos procedentes algunas zonas como los vinos de altura… Quizás, también se redescubran los vinos de mínima intervención que son aquellos que respetan totalmente las condiciones de producción del viñedo.

¿Puede hacer un balance de sus tres primeros años al frente de la OIV?

Como ocurre en todos estos cargos, se trabaja con una visión a largo plazo y los éxitos van a ser cosechados por algunos de mis sucesores tal como yo he cosechado los de mis antecesores. Los efectos de mi mandato se van a ver en años sucesivos.

¿Qué le queda por hacer antes de concluir la dirección de la OIV?

Recrear un equipo de trabajo en la nueva sede en Dijon asegurando la continuidad de los trabajos y conseguir la entrada de algún país importante como nuevo miembro. O, al menos, preparar el terreno para que tanto Estados Unidos como China regresen a la OIV.

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