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Lourdes Plana: “Mi objetivo no es perpetuarme en el cargo”

Lourdes Plana asumió la presidencia de la Real Academia de Gastronomía el 15 de septiembre de 2020. Tras poco más de año y cuatro meses en el cargo, en esta entrevista, realizada a mediados de enero en la actual sede de la RAG, hace un balance de las acciones emprendidas y de lo que queda por llegar.

Referente del sector gastronómico español, Plana ha pasado por distintos puestos y responsabilidades vinculadas al sector. A finales de los 90, y durante cuatro años, fue directora de una de las revistas decanas de la gastronomía, Restauradores, muy apreciada por sus cuidados contenidos, su llamativa fotografía y su espectacular maquetación.

En paralelo, desarrolló una carrera como comunicadora colaborando en distintos medios y siendo coautora de diversos libros de corte gastronómico, una actividad que le reportó el Premio Nacional de Gastronomía a la mejor labor periodística.

Además de participar de forma habitual en conferencias, mesas redondas o simposios relacionados con la gastronomía y el turismo gastronómico, siguió demostrando su gran valía como socia fundadora y directora del Congreso Internacional Madrid Fusión desde 2003 hasta 2020. Es la segunda presidenta de la RAG tras Rafael Ansón, y la primera mujer en ocupar el cargo.

¿Qué se encontró en la RAG al asumir la presidencia?

Por un lado, la responsabilidad del cargo me supuso, y me supone, una carga de trabajo importante. En Madrid Fusión ya tenía una rutina tras diecinueve años. Empecé con un recién nacido y fui creciendo profesionalmente conforme iba creciendo el niño. En la Academia ha sido muy diferente. Llegué y me encontré metida de lleno en un proyecto ya en marcha y en el que tomé el relevo a una persona que llevaba como secretario general casi veinte años y otros tanto como presidente. La RAG funcionaba de una forma acorde a momentos diferentes del actual, momentos en los cuales la gastronomía no era tan popular.

Lourdes Plana
La presidenta de la Real Academia de Gastronomía, Lourdes Plana // Imagen: RAG

¿El cambio de sede responde a las exigencias actuales?

La sede anterior se compartía con otros proyectos y no tenía sentido seguir allí. Esta nueva, en cualquier caso, es provisional. Estamos a la espera de que la Administración nos asigne un espacio público como tienen otras Reales Academias. Cuando llegue ese momento, nos ahorraremos los gastos del alquiler y podremos invertir esa cantidad en investigación o trabajos propios de la RAG.

“Estamos a la espera de que la Administración nos asigne una sede pública”, afirma Lourdes Plana

¿El equipo de la RAG continúa siendo el mismo?

Sí, se sigue contando con las mismas personas, aunque hemos cambiado ciertas cosas en la forma de trabajar. Nunca he creído que hubiera que cambiarlo todo, pero sí entré con el convencimiento de que había que democratizar las formas, involucrar más a la Junta y a los académicos, y conseguir que participaran más. Y así lo he hecho.

¿Cómo ha sido el proceso?

Hemos reorganizado el organigrama y la forma de actuar internamente. Yo estoy muy acostumbrada a trabajar en equipo, porque eso es lo que hizo grande a Madrid Fusión, el formar un equipo fantástico y compartirlo todo. El trabajo en equipo supone que ocho o doce pares de ojos ven mucho más que un par. Me agrada escuchar otros puntos de vista diferentes del mío. Soy una persona muy flexible y no estoy obsesionada con lo que pienso, tengo una enorme capacidad de rectificar.

¿Y respecto a los académicos?

Ser académico de la RAG es un honor, pero también implica obligaciones. Por ello, hoy día los académicos son partícipes en distintas acciones emprendidas por la Real Academia de Gastronomía. No se es académico para ir a comer, para eso están las cofradías o las reuniones de amigos. El académico tiene que colaborar con su trabajo.

¿Cuál es su balance de estos dieciséis meses al frente de la RAG?

Hemos convocado elecciones para cubrir parte de las vacantes de académicos existentes. Tengo muy claro que tiene que entrar savia nueva, los académicos históricos vamos envejeciendo y hay que meter gente con ideas y con ganas de aportar.

También hemos impulsado la página web. En ella hay novedades como el incremento de noticias y trabajos de académicos, el continuo crecimiento de la biblioteca virtual Duque de Ahumada un trabajo que está dirigiendo la académica Carmen Simón Palmer.

Además, hemos mejorado el Legado Gastronómico hasta tener cien recetas españolas con sus respectivas fotos. El objetivo del Legado es ir subiendo cada año otras tantas. Con todo esto queremos conseguir ser la web de consulta gastronómica de referencia, sobre todo para los jóvenes. Si para consultar una palabra vamos a la web de la RAE, para hacer consultas gastronómicas queremos que se vaya a la web de la RAG.

Lourdes Plana apuesta por incrementar el Legado Gastronómico de forma continuada.

¿Cómo consigue uno ser académico de la RAG?

Para que una persona sea académica tiene que ser presentada por un académico y ser avalada por tres de ellos antes de presentar su candidatura a la Asamblea. Las características necesarias para ser admitidos pasan por tener un bagaje detrás vinculado de algún modo a la gastronomía. La Real Academia de Gastronomía tiene que transmitir conocimiento y buscar proyectos que puedan aportar a la sociedad, y eso se consigue con académicos que quieran compartir su trayectoria y sabiduría.

¿No hay cocineros académicos?

Es una cuestión peliaguda. Pensamos que, si un cocinero en ejercicio es académico, puede haber un conflicto de intereses. Sí los hay como académicos de honor, como es el caso de Ferran Adrià que fue el primero y obtuvo la distinción -que se le concedió al cerrar elBulli- por su innegable aportación a la gastronomía española y mundial. Más recientes son Carme Ruscalleda, Juan Mari Arzak, Pedro Subijana y otros profesionales de la hostelería como Custodio Zamarra, Carmelo Pérez y Josep Monge que también han sido, y siguen siendo, referentes de nuestra gastronomía.

¿Hay espacio para los productores?

No han tenido apenas difusión por parte la Academia, aunque la gastronomía empieza en el campo. Tenemos un proyecto en ciernes, que espero que salga adelante y con el que, de alguna manera, les podamos integrar. En el entorno de la RAG tenemos espacios que no se han desarrollado y en mi intención está el hacerlo.

Además de la admisión de nuevos académicos y el impulso de la web, ¿qué más acciones han surgido durante el tiempo que lleva en la presidencia?

En marzo de 2021 iniciamos un ciclo de conferencias online impartidas por distintos profesionales, y también dirigido por la académica Carmen Simón, que funcionó realmente bien. El número de espectadores superó con creces nuestras mejores expectativas.

Cara a la primavera de este año, volveremos con nuevas conferencias que se emitirán en streaming aunque la idea es que, en breve, sean mixtas. Es decir, presenciales y online.

Por otro lado, hemos cambiado la dinámica de los Premios Nacionales. Además de reducir el número de categorías, hemos creado jurados independientes para cada premio, constituidos por Premios Nacionales de Gastronomía, expertos y académicos.

Y a nivel interno, hemos creado distintas comisiones con reuniones periódicas por Zoom. Con estas nuevas acciones, hemos conseguido que las Juntas (que se realizan de modo presencial y online) tengan un nivel muy alto de participación.

Lourdes Plana
Lourdes Plana, presidenta de la RAG // Imagen: Real Academia de Gastronomía

¿Qué vinculación tiene la RAG con la Academia Iberoamericana de Gastronomía?

La Academia Iberoamericana la creó Rafael Ansón en nombre de la Academia Española de Gastronomía y formamos parte del Consejo de Dirección por derecho propio.

Antes mencionaba a la Real Academia de la Lengua. Si en algunas cosas querría que la RAG pudiera compararse con ella, ¿no debería haber una vinculación muy estrecha con la Academia Iberoamericana?

¡Sin duda! Con Iberoamérica compartimos muchas cosas y nos enriquecemos unos de otros. ¿Qué sería de las cocinas europeas sin la aportación de América? ¿Y qué sería de América sin la aportación de Europa y de Asia? Menciono Asia porque muchas de las influencias asiáticas del Continente Americano las favoreció España a través de la Nao de Manila. La lógica indica que hay que tener cada vez más vinculación.

No cabe duda de que los movimientos feministas están a la orden del día en todos los sectores, incluido el gastronómico. ¿Tiene la RAG alguna acción pensada respecto a la igualdad?

Las mujeres tienen que estar presentes en la sociedad cuanto más, mejor. Por justicia, por su valía, pero, en mi opinión, nunca a través de cuotas. Como mujer siempre voy a apoyar a las mujeres. Además, pienso que trabajamos muy bien y estamos mucho más dispuestas a hacerlo en equipo. Siempre he tenido equipos formados por una mayoría de mujeres, ya sea en Restauradores o en Madrid Fusión. Ahora, el acceso de la mujer a la vida laboral está progresando rápidamente, aunque pienso que aún queda por conquistar más puestos directivos y de responsabilidad. Es necesario conseguir, por méritos propios, un equilibrio entre mujeres y hombres.

“La lógica indica que hay que tener cada vez más vinculación con la Academia Iberoamericana de Gastronomía”, afirma la presidenta.

 Como Real Academia, ¿para qué necesitan la Asociación de Amigos de la RAG?

La Asociación se creó para organizar actividades gastronómicas para los socios y dar apoyo a la RAG en diferentes proyectos.

¿Cuántos son los años de presidencia electa en la RAG?

Tres años.

¿Se presentará Lourdes Plana a una reelección?

No lo sé. Es un trabajo precioso, pero da muchos dolores de cabeza. De momento tengo fuerzas, aunque también interés por otras cosas. Antes de Navidades decidí dedicar un día a la semana para mí, para ir a ver exposiciones, conciertos… ¡Tengo tres exposiciones de Goya pendientes y aún no he conseguido ir a verlas! De momento, el esfuerzo me compensa, pero dentro de año y pico, no lo sé. No es mi objetivo perpetuarme en el cargo. Si me vuelvo a presentar, no estaré más de dos legislaturas.

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