Adiós a la legendaria chef de Nueva Orleans Leah Chase

Leah Chase
Foto: vía CNN

Leah Chase, mítica cocinera de Nueva Orleans e ícono de los derechos civiles en Estados Unidos, falleció a los 96 años el pasado sábado, 02 de junio. Chase creó el primer restaurante de su ciudad con mantel largo para clientes afroamericanos. Asimismo, obvió las leyes segregacionistas juntando en sus mesas a blancos y negros por igual e introdujo a innumerables figuras públicas y turistas en la cocina creole (criolla) del sur de Louisiana.

Sus mesas fueron frecuentadas por personajes como Martin Luther King, Nat King Cole, Sarah Vaughan o los presidentes George W. Bush y Barack Obama, entre muchas celebridades, y a todos les conocía sus debilidades.

“Su alegría diaria no era simplemente cocinar, sino preparar comida para unir a las personas”, se lee en un comunicado emitido por su familia. “Una de sus contribuciones más preciadas ha sido abogar por el Movimiento de los Derechos Civiles y alimentar a quienes estaban al frente en la lucha por la dignidad humana”.

Valiente y determinada

Chef Leah Chase
Compartiendo en su restaurante con el entonces presidente Barack Obama / Foto Vía AFP

Leah transformó el restaurante Dooky Chase, un local de sándwiches donde los clientes afroamericanos compraban boletos de lotería, en un establecimiento refinado para turistas, atletas, músicos e incluso presidentes de todas las razas, que se deleitaban con platos como jambalaya y camarones Clemenceau.

Educada en un pequeño pueblo de Lousiana, su determinación la llevó a convertirse en una prominente chef y en una exitosa autora de libros de cocina. Gracias a ello apareció en programas de televisión mostrando su arte y alimentó a grandes líderes de los derechos civiles como Thurgood Marshall y Martin Luther King. Igualmente, su vida inspiró el primer filme de Disney con una princesa afroamericana: Tiana y el sapo.

A los 90 años, todavía se le veía a diario en su restaurante, ayudándose con una andadera mientras saludaba a los clientes y supervisaba la cocina.

“Amo a la gente y amo servirles. Es divertido para mí porque a veces la gente entra, está cansada, y solo un pequeño plato de comida le hace feliz “, dijo durante una entrevista de 2015 con AP.

Por y para su gente

Chef Leah Chase
Su restaurante Dookey Chase fue el primero en ofrecer mesas con manteles para clientes afroamericanos / Foto: vía Forbes

En un tiempo cuando otras mujeres afroamericanas trabajaban en la industria de la confección de Nueva Orleans, Chase se desempeñaba como camarera en el llamado Barrio Francés. Esto la expuso a costosos restaurantes de la ciudad, frecuentados exclusivamente por personas blancas.

Cuando se casó con Dooky Chase, en 1946, el restaurante de la familia de su marido llevaba unos cinco años abierto, en buena medida bajo la dirección de su suegra. Pero Leah quería que fuera una experiencia gastronómica de altura para los clientes afroamericanos. Poco a poco, introdujo cubiertos a la mesa, manteles y platos creole.

“Me dije: ‘Bien, ¿por qué no podemos ofrecer eso a nuestra gente? ¿Por qué no podemos tener un espacio agradable? Así que empecé a tratar de hacer cosas diferentes”, declararía en una oportunidad.

Durante el movimiento por los derechos civiles en su país, Dooky Chase se dio a conocer como un lugar donde los activistas blancos y negros podían reunirse y planear estrategias. Aunque Chase y su esposo estaban infringiendo la ley al permitir que negros y blancos comieran juntos, la policía nunca allanó el restaurante.

“En mi comedor, cambiamos el curso de América con un tazón de gumbo y un poco de pollo frito”, solía decir.

La chef también enviaba comida a los líderes por los derechos civiles cuando estaban en la cárcel. Nunca se jactó de eso, simplemente expresaba que lo hacía porque pensaba que era su deber.

Ni Katrina pudo con ella

Leah Chase
En 2016 recibió el Lifetime Achievement Award de la Fundación James Beard por su trayectoria / Foto vía Ebony.com

El huracán Katrina devastó su restaurante en 2005. Leah ya estaba en sus 80 años. Ella y su esposo fueron evacuados a Birmingham, pero regresaron y vivieron en un remolque junto al local, durante meses, mientras lo reconstruían. Su esposo murió en 2016, tras siete décadas de matrimonio.

De sus preparaciones se decía que siempre reflejaban su ciudad, una mezcla criolla de cultura española, francesa y africana, entre otras. Asimismo, disfrutaba de las novedades culinarias, como el crecimiento de los restaurantes vietnamitas o jamaicanos en Nueva Orleans. Eso sí, rechazaba la idea de que su restaurante fuera catalogado como “soul food” (comida para el alma).

“Cuando las personas vienen y preguntan sobre la comida del alma, yo les pregunto dónde está su alma. Si tu alma está en China, no puedo ayudarte. Si tu alma está en Nueva Orleans, sé qué darte”, expresaba.

Con información de The New York Times y Cadena Fox

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