Di Giacobbe reivindica el cacao sembrado y el chocolate sabroso

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Foto vía: KakaoVenezuela.com

La empresaria chocolatera y activista social venezolana María Fernanda Di Giacobbe ha reivindicado esta semana la necesidad de seguir sembrando cacao en Latinoamérica y seguir produciendo chocolate, a pesar de las adversidades que vive la región.

“No soporto que no sembremos más, no soporto que estemos sometidos a dictaduras en toda Latinoamérica. El pueblo unido, el cacao sembrado y el chocolate sabroso“, ha dicho durante un Instagram LIVE que ha moderado el especialista en Producción y Comercialización de cacao, José Rausseo.

En este sentido, ha criticado a aquellas figuras, personas u organizaciones que “están metidas en el mundo del cacao, pero que no les interesa el cacao”. “No hay que montarse sobre plataformas políticas ni ferias internacionales que no defienden al productor ni al chocolatero. Antes de ser personas tenemos que ser cacao, ser libres y sinceros”, ha agregado Di Giacobbe.

Crecimiento de la producción en Latinoamérica

Chocco Venezuela cacao

Durante el encuentro virtual, Di Giacobbe ha explicado que en los últimos años se ha visto un “crecimiento enorme” de marcas de chocolate que “solo son posibles a través de buenos cacaos que tiene cada país”.

En este sentido, ha reflexionado sobre la importancia de “hacer chocolate con lo que se tiene en la mano” sin necesidad de exportaciones o de incorporar ingredientes que no son propios. Un ejemplo de esto es la cooperativa boliviana el CEIBO, que elabora productos orgánicos certificados y que en los últimos tiempos vio una mejora en su venta local, muy por encima de la exportación.

“El CEIBO tuvo en un momento su fábrica de chocolate comercial y sus tabletas bean to bar, distribuidas en Japón y Europa. Se montó una tienda en París, que distribuía a más de 16 países. Hasta que en un punto el CEIBO no volvió a responder las llamadas de los pedidos internacionales, porque no hablaban el idioma y porque la venta local dejaba más ganancia que las exportaciones”, ha relatado la experta.

“Nuestra nacionalidad latinoamericana, no es la personalidad europea”, ha dicho, al tiempo que ha destacado los productos nacionales de la región. “A un parisino o a un suizo le cuesta probar un chocolate latinoamericano, uno que se llame, por ejemplo Villa Gaby, porque creen que hacen el mejor chocolate. En cambio, los latinoamericanos somos atrevidos, nos gusta sentir nuevas experiencias y probar cosas nuevas”, ha profundizado sobre este asunto.

“Venezuela es otro ejemplo de esto, porque no podemos exportar por la dictadura, y eso nos da como resultado que las ganancias son mayores con el cliente local”, ha añadido.

Movimiento bean to bar

cacao

Di Giacobbe ha insistido en que el movimiento bean to bar “cambió la mentalidad de las personas”. El concepto, que ha evolucionado desde su origen en Estados Unidos, “surge como una respuesta a la necesidad de recuperar los orígenes y los sabores reales del cacao, y regresar a estos procesos únicos en los que ningún producto es igual a otro y donde esta característica tiene un valor incalculable”, en palabras de la activista.

Es por ello que ha defendido que la sociedad vive un proceso del que espera que “las industrias cambien y velen más por el bien de sus productores y consumidores”, por ejemplo, sin añadirle mantecas “que no son buenas para la salud”.

La filosofía bean to bar destaca por una selección y cuidado responsable de cacaos de calidad “fino de aroma”, control de los procesos de postcosecha y un procesamiento en obrador cuidadoso, entre otras cosas.

“Ese movimiento bean to bar cambió la mentalidad de las personas, así como el coronavirus está cambiando el mundo. Ojalá sea para bien”, ha subrayado.

Consultada por Rausseo en relación con cuáles son los mejores cacaos del mundo, Di Giacobbe se ha aventurado a nombrar casi 20 tipos. Entre estos, ha destacado el cacao de Chuao; el peruano de Don Fortunato; el cacao de Vietnam; el de Arauquita; Ocumare; Catatumbo en Colombia; el cacao de Cepe en las costas de Aragua, el de Güiria, Macuro y Caracas, en Venezuela; el de Valle Canoabo en Carabobo y el cacao del Sur del Lago, ambos en Venezuela también; el cacao Porcelana, cultivado en Sierra Nevada, Colombia; el de la Sierra de Perijá; el venezolano cacao Macuare; el de la Costa de Oro de Venezuela y de la Costa Esmeralda de Ecuador; así como el cacao Putumayo en Brasil.

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