Newsletter

Síguenos

Deepanker Khosla y el lado más humanitario de la cocina

La historia del cocinero Deepanker Khosla es de superación. Siendo uno de los talentos emergentes más brillantes de la escena tailandesa, el chef ha sabido sacar su perfil más humanitario a través de la cocina.

Oriundo de India, Khosla lleva varios años residenciado en tierra tailandesa, donde ha dado mucho de qué hablar y probar. Hoy en día, es líder de Haoma, uno de los restaurantes más prometedores de todo el continente asiático.

Pero no solo es conocido por su gran oferta gastronómica, sino también por su gran corazón. En su establecimiento practica la cocina sostenible, abre las puertas a los inmigrantes ilegales y brinda alimentos a los más necesitados. Toda esta labor, le valió para ser reconocido por The World’s 50 Best Restaurants como uno de los tres ganadores del premio “Champions of Change”.

Un viaje que cambió su vida

Chef Deepanker Khosla / Haoma
Sus inicios en la industria fueron en un food truck que recorría Tailandia / Foto vía: theworlds50best.com

Khosla siempre fue un amante del buen comer, por lo que desarrolló habilidades para la cocina desde joven. Buscando un lugar de más oportunidades para mostrar su talento, se mudó a Tailandia, uno de los países con mejor gastronomía actualmente, buscando materializar sus sueños.

Por mucho tiempo, el cocinero tuvo un pequeño y humilde foodtruck, que usaba para ofrecer una propuesta que combinaba los sabores de la India con platos propios de México. En este vehículo se embarcó en una aventura que marcaría un antes y un después en su vida.

Deepanker Khosla manejó más de 800 kilómetros para ir, en 2016, al Festival de Globos Aerostáticos de Chiang Rai, una localidad al norte de Tailandia. Con apenas 25 años, fue sin miedo con la intención de mostrar sus preparaciones a personas de diferentes nacionalidades que suelen visitar el evento.

Su experiencia fue un gran logro: a todos les encantó su comida. “Esos días en la camioneta fueron algunas de las mejores experiencias de mi vida”, dijo a The 50 Best. Fue así como entendió que estaba para grandes cosas y abrió Haoma, su primer restaurante.

Haoma, el templo de Deepanker Khosla

Chef Deepanker Khosla / Haoma
El interior de su local combina el comedor con un huerto / Foto vía: theworlds50best.com

El indio dejó la comida rápida por la alta cocina. En Haoma, el local resalta por una razón muy particular: el comedor es también un huerto. Los visitantes comen entre plantaciones de los productos que se sirven en los platos del menú.

“Me dijeron que estaba loco por sacrificar espacio del lugar. Dijeron que podía tener 60 asientos más, pero yo no creía en eso. Quería una granja aquí para que la gente pudiera ver lo que servimos todos los días”, dice el chef. Además de las frutas y vegetales, el cocinero también tiene espacios para la cría de peces y otros productos marinos.

Restaurante Haoma
Algunos platos son sencillos pero muy artísticos / Foto vía: theworlds50best.com

“Insistimos en ser un restaurante donde la gastronomía innovadora y las prácticas sostenibles encuentran un equilibrio armonioso. Estamos comprometidos con la protección del medio ambiente y con el trato justo de todas las personas de la cadena alimentaria”, citan en su portal web.

En el fogón, el chef Khosla recrea recetas clásicas del continente asiático con dos características claras: una visión innovadora y toques de la cocina india. De esta forma, se pueden esperar platos vistosamente atractivos y llenos de especias y sabores marcados.

Siempre humanitario

Restaurante  Haoma
Casi todos los productos usados en sus recetas son cultivados por su equipo / Foto vía: TimeOut.com

Además de ser un establecimiento que promete ser de los mejores en Tailandia a mediano plazo, Haoma también se ha ganado el aprecio de la sociedad. Al ser un inmigrante, el chef ha priorizado dar trabajo a personas de otras latitudes, sin importar que tengan su documentación en regla o no. “Todos los elogios y premios que hemos ganado, lo hemos hecho con un personal totalmente de inmigrantes. Cada uno de mis cocineros empezó como lavaplatos”, explica.

Asimismo, busca la seguridad y el bienestar para todo su equipo, garantizando un sueldo base de aproximadamente 1.000 dólares mensuales. Esto representaría el doble del salario mínimo habitual en Tailandia.

Todo su equipo se unió en los difíciles tiempos de pandemia. Pese al confinamiento, no dejaron de trabajar para brindar ayuda a los más necesitados. El resultado: 125.000 comidas que fueron repartidas en comunidades de bajos recursos en Bangkok.

Para Khosla, su vida ha estado llena de fortuna, considerándose una persona “bendecida” que solo quiere regalar momentos de alegría y buenos sabores.

También le puede interesar: Carmem Barbosa: gastronomía y espiritualidad en Brasil

#CocinaYVino

Buena comida, buen vino
y buena compañía

Síguenos en Instagram